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Columnas La NOM 059 y la totoaba

Ecoanálisis

Por Alberto Tapia

Durante 15 años del quehacer académico fundé e impartí la cátedra de Derecho Ecológico en la Facultad de Derecho de la UABC campus Mexicali hasta mi jubilación en 2015. La NOM 059 era tema obligado. Siempre he tenido interés en la biodiversidad, como cazador, pescador, taxidermista, escultor y fotógrafo de la Naturaleza. Desde antes de entrar a la Universidad el interés en la fauna silvestre me mantuvo alerta sobre el riesgo que corrían algunos animales y supe de aquellos que ya se habían extinguido. Por allá en 1991 apareció el Acuerdo CT-CERN-001-91 con los criterios para reconocer la existencia de especies de flora y fauna silvestres raras, amenazadas (A) y sujetas a protección especial (Pr), en peligro de extinción (P), Extintas (E) y sus endemismos. Supe que de esta clasificación derivaba el Calendario Cinegético, el cual a su vez enlistaba a aquellos animales que los cazadores podíamos cazar legalmente, una vez obtenido el permiso de cacería, documento muy conocido para mí, pues lo obtenía año con año desde 1965. Conocimos y utilizamos primero los permisos para cazar que las listas de los animales que no debíamos cazar. Fue con Ernesto Zedillo que se publicó la primera Norma Oficial Mexicana NOM-059-ECOL-1994. Para muchos fue sorpresa saber que de 1600 a 1994 los mexicanos extinguimos 49 especies de plantas y animales. Pero el resto de las categorías ha ido aumentando con cada actualización a la NOM 059 de 2001 y la de 2010, y para esta última se acaba de proponer al Congreso otra actualización publicada en el Diario Oficial el pasado lunes 13 de agosto de 2018. ¿Pero qué tiene que ver la totoaba del título con este antecedente? Que siempre ha aparecido clasificada con la letra P que significa Peligro de Extinción, estatus que no ha cambiado en seis décadas desde que fue declarada así. Que una especie permanezca en P no es noticia, pero que la totoaba de la que presumimos hemos rescatado de la extinción gracias a la veda y los más de 120 mil alevines (crías) liberados durante más de 20 años por la UABC, la propuesta del lunes 13 es un golpe al estómago de los bajacalifornianos y sonorenses, sobre todo los pescadores de San Felipe, Peñasco y Golfo de Santa Clara que ya daban por un hecho que a partir de 2019 pudiesen pescar totoaba deportivamente. Pero una especie clasificada en Peligro de Extinción no puede ser aprovechada de ninguna manera. Resulta que desde 2013 y 2014 se convocó a proponer cambios en la NOM 059. Se recibieron 439 propuestas y procedieron 378, dando como resultado la inclusión de 49 especies y el cambio de categoría de tres solamente. La totoaba necesita un estudio que demuestre su recuperación para luego ser recategorizada de Peligro de Extinción a Protección Especial, y poder pescarla deportivamente . Ninguna autoridad, ni las cooperativas de pescadores ni las secretarías de Turismo tuvieron a bien hacerlo. La totoaba seguirá pescándose ilegalmente y su buche traficándose. El autor es investigador ambiental independiente.

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