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Columnas ECOANÁLISIS

Ecoanálisis

Por Alberto Tapia

¿Responsables? Siempre que ocurre una tragedia buscamos responsables, incluidas las ambientales. Ahora que la sufrida vaquita marina está al borde de la extinción, surgen acusaciones de un lado para otro. El discurso oficial dice que la culpa la tienen los pescadores del Alto Golfo de California por matarla en sus redes “agalleras” y que tiene registro que entre 1940 y 1970 murieron de esa forma 10 vaquitas diariamente. Los pescadores culpan al gobierno por mal administrador de la pesca y no es de dudarse. Pero ahora investigadores sonorenses afirman que el culpable que se busca está en los EUA. Que la falta de agua dulce del Río Colorado desembocando en el Alto Golfo es la causa de la extinción de este mamífero marino. LA CRÓNICA publicó en primera plana el martes pasado esta opinión, que se basa en que si la Laguna Salada tuvo y no tiene agua, hecho aparentemente alejado del caso vaquita. El Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste en Sonora “demuestra” que entre 1904 y 1934 llegaban al alto golfo 2 mil metros cúbicos por segundo, “que era cuando existía la Laguna Salada”, creo que quieren decir que tenía agua, ya que ha existido por milenios. Pero que de 1935 a 1999 llegaron solo 350 metros por segundo y provocó la sequía de la Laguna Salada, a la cual utilizan al parecer como un indicador confiable. Todos sabemos que en 1934 se construyó la Presa Hoover y hasta que se llenó, volvió a correr agua río abajo. Pero quiero informar al ecológico lector de algunos datos históricos. Cronológicamente, en 1794, José Joaquín Arrillaga, gobernador de las Californias, encontró a La Salada seca, igual que a la Laguna Juárez o de Hanson, que él descubrió como primer europeo allí. En 1906, Arthur North la reporta también seca. En 1924, Stanley Cosby la encuentra también seca. En la Legislatura del Congreso de California se tiene registro que en 1890 la Salada estaba seca, pero con agua en 1891. Todas estas fechas son anteriores a 1934 que se construyó la presa Hoover a la que se acusa como culpable. La Historia derrumba el argumento sonorense, aún con agua el río, la Salada se secaba. Y por el contrario, afirmar que después de 1934 el poco flujo de agua mantuvo seca a La Salada tampoco se sostiene, ya que hay fotos aéreas de ella llena en 1978 (Peter Kresan) y muchos la gozamos con agua de 1980 a 1984 y de 1997 a 1999, en donde hasta pescamos en ella. En realidad, no hay un solo culpable de la extinción de la vaquita marina, hay tres por lo menos: La Presa Hoover, el gobierno mexicano y los pescadores. Pero los agroquímicos vertidos al río de la agricultura de todo el delta, podría levantar la mano como cuarto culpable. Y para terminar, nunca tomamos en cuenta que las especies de animales y plantas tienen ciclos que se completan y extinguen sin la intervención humana, el registro fósil así lo prueba. El autor es investigador ambiental independiente.

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