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Columnas Cazar o no cazar borrego

Ecoanálisis

Por Alberto Tapia

Cada tanto tiempo revive la eterna controversia entre quienes quieren que se cace el borrego cimarrón y los que no. Ambos grupos tenemos nuestras propias razones pero no logramos convencer al otro. LA CRÓNICA ha publicado en días pasados la queja de algunos ejidatarios que alegan tener cimarrones en sus terrenos. Que los están cuidando. Que limpian sus abrevaderos, pero que requieren de dinero para seguir con esta protección. Si les dieran permisos de caza para ellos venderlos al mejor postor, tendrían los recursos para seguir con esa conservación. Otro argumento que han expuesto es que hay que eliminar, mediante la caza, a los que ellos llaman "machos alfa", se refieren a los borregos líderes de la manada, los que ostentan cornamentas de mayor tamaño que son precisamente los trofeos de caza que buscan los cazadores internacionales que pagan muchos dólares por ese privilegio. Al cobijo que la UABC le ha dado al borrego lo llaman "irracional". He sido cazador toda mi vida y cacé borrego hace medio siglo. Sé que la caza practicada de manera sustentable permite ingresos al medio rural y le da valor a los recursos naturales que así son mejor conservados. Mi opinión personal, no necesariamente la de la UABC es la siguiente. Admiro y agradezco a todo mexicano que respete la naturaleza, como lo hacen algunos ejidatarios con el cimarrón. Bien que les proporcionen agua y protección. Pero esa es tarea del Gobierno Federal por mandato constitucional. En cuanto a eliminar al macho alfa o Clase IV de acuerdo a la clasificación de Geist, para que los machos jóvenes inseminen a las hembras, lo considero un error. No existe evidencia científica de que los borregos viejos sean infértiles. Además, los cimarrones llevan más de 9 mil años aquí y nunca necesitaron de manejo alguno. Su evolución, como toda especie viva, se basa en la selección natural. El macho líder se enfrenta a los jóvenes a topes para ganarse el privilegio de inseminar al rebaño de hembras. Solamente hasta que alguno de los jóvenes lo derrote se hará a un lado y dejará su lugar a la sangre nueva. Selección natural pura, sin la intervención del hombre. Las balas del cazador jamás harán esa selección de mejor manera. La gran mayoría que solicita la caza lo hace para lucrar, y eso es legítimo cuando lo que se caza abunda y se hace sustentablemente. Pero recuerden que el último monitoreo de 2011 sólo encontró 381 borregos en el Estado, ya urge otro monitoreo. Una población muy baja para pensar en cazarlos. Llevamos 28 años sin caza legal, sabemos que la hay ilegal, pero nadie puede garantizar que si se caza legalmente, por arte de magia desaparecería la caza ilegal. Ya hay 4 mil 800 jaguares silvestres en Mèxico y sigue vedado. Nosotros tenemos apenas cientos de borregos y ya queremos matarlos. Además, Imerk encontró que 9 de cada 10 bajacalifornianos estamos en contra de la caza del cimarrón. El pueblo manda. El autor es investigador ambiental independiente.

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