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Columnas No cuadran las cifras

Ecoanálisis

Por Alberto Tapia

Por todos los medios informativos del Estado se nos ha informado sobre el avance de los incendios forestales. Toda esa información es oficial, proviene de la Conafor. Y esta dependencia federal depende de la Semarnat. Ambas son responsables de vigilar la presencia y sanidad de la vegetación silvestre. Árboles, arbustos, pastos, etc. Esa cubierta vegetal natural nos proporciona los invaluables servicios ambientales: Regulación del clima, conservación de ciclos hidrológicos, fijación de nitrógeno, formación del suelo, captura de carbono, control de la erosión, control biológico de plagas, degradación de desechos orgánicos y polinización de las plantas. Por lo tanto tienen el mismo valor ecológico los árboles que el pasto y los arbustos, y son estos dos últimos los más quemados. La Semarnat ha estimado que en México, solamente el 2% de los incendios forestales son naturales, provocados mayormente por rayos. El resto, 98%, es por culpa del hombre. Por esta razón la ley mexicana califica como delito federal quemar vegetación natural sin permiso. Y ese delito se castiga con cárcel y con la reparación del daño: la reforestación. Pero esta acción no ha cumplido con reparar, por ejemplo, las 50 mil hectáreas quemadas en 2017 en Baja California. La superficie vegetal silvestre quemada aumentó de 2016 a 2017 en un 638%, y para contener este siniestro, el Gobierno Federal respondió recortando el presupuesto. En la pasada administración federal se contaba hasta con 4 helicópteros para combatir estos fuegos; en ésta, con ninguno de ellos. Los sufridos bomberos forestales del Estado 29 son los mismos y el trabajo aumentó en un 638%. Situación totalmente injusta. Por otro lado, las consecuencias del cambio climático vienen a complicar aún más la situación. Si hubiese responsables en la Semarnat, por el simple cambio climático se hubieran duplicado helicópteros y bomberos, pero ha sido al revés, se han disminuido. Las cifras no cuadran, de acuerdo al 98% de incendios provocados de la Semarnat, la Conafor debería haber presentado ya denuncias por quema intencional o accidental por 48 mil hectáreas, para que la Profepa investigue y consigne y se repare el daño, se reforeste. El martes pasado se anunció que el último incendio forestal en Sierra de Juárez, lo provocaron taladores de yuca ¡clandestinos! ¿Y la investigación y denuncia? Por Ley, es obligación de todo mexicano denunciar atentados contra el medio ambiente, pero tratándose de funcionarios, sería delito por omisión no hacerlo. El “dejar hacer, dejar pasar” comentado el domingo pasado. La TV futbolera reforesta cierta cantidad de árboles por cada gol que el Tri anota, pero apenas llevábamos uno contra Alemania, más los dos del sábado contra Corea. Los goles no van a impedir la desertificación, solamente nosotros podemos con acciones ciudadanas concretas y contundentes. Se terminaron los debates y gane quien gane, ningún candidato hizo compromiso para revertir la tragedia ambiental que ya están produciendo los incendios forestales y pronto empezaremos a sufrir sus consecuencias. La impunidad anula a la justicia ambiental. El autor es investigador ambiental independiente.

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