No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y enterate de todo

Columnas ECOANÁLISIS

Ecoanálisis

Por Alberto Tapia

Romanticismo En plena atmósfera romántica febrerina, asistimos mi esposa y Yo al Jardín Cultural en la explanada de Vice Rectoría, familiar campus universitario en el que trabajé 10 años y escribí otros tantos libros, capítulos, artículos, guiones museográficos y columnas como ésta. Como ya es costumbre, la UABC ha tenido un gran acierto con este proyecto totalmente familiar y popular, y a cada convocatoria acuden miles de ciudadanos que de otra forma, no recibirían nada de nuestra Universidad. En el mes del amor y la amistad, nos deleitaron tres rondallas, una de las expresiones más mexicanas de romanticismo musical. Evoqué mis adolescentes años, así como los juveniles, saturados de romanticismo, cuando con guitarra en mano cantábamos las clásicas de las serenatas para novias, casi novias, y madres el amanecer de los 10 de mayo. Constaté no sólo que el romanticismo vive, a pesar de la aparente ausencia de él en nuestros jóvenes, más materialistas y menos soñadores de lo que fuimos en mi generación, al menos esa es mi percepción. Y aviva llamas de pasión creídas apagadas en muchos adultos mayores. Cundo la excelente Rondalla de Todos Santos, procedente de Ensenada arrancó con “Sin Ti”, de Los Panchos, la señora de enfrente abrazó a su pareja con lágrimas en los ojos. Para nosotros los viejos de organismo pero siempre de joven espíritu, a estas alturas de la vida recordamos los nombres de las canciones o su letra, pero a veces no podemos asociarlas. “Sin Ti” es fácil porque así empieza…”Sin ti, no podré vivir jamás”…Pero su cuata, “Contigo”, famosa del mismo trío, empieza “Tus besos se llegaron a recrear, aquí en mi boca”. Entonces algunas mentes desmemoriadas confunden temas, letras y sones. Para evitar estas confusiones, hice mi propio cancionero, una carpeta con las letras de las canciones que mejor evocan mi propio romanticismo, que aún vive. En esta colección, además del nombre de la canción, escribí entre paréntesis, las primeras palabras para recordar su música y el tono en el que mejor me acompaño con la guitarra. Después de “100 Años”, dice “Pasastes a mi lado”. Para “Perfidia”, anoté su primera estrofa que muchos interpretes ignoran, hasta el gran Nat King Cole cuando la grabó en español, y empieza “Nadie, comprende lo que sufro Yo”. “Frenesí” no empieza “Quiero que vivas sólo para mí”, sino “Bésame tú a Mí”. “Historia de un amor” que confundía con “100 Años”, ambas famosas en la voz de Pedro Infante, empieza “Ya no están más a mi lado, corazón”. “Aquellos ojos verdes” empieza “Fueron tus ojos los que me dieron…” “Nochecita” no empieza con su nombre sino “Cómo, te podré olvidar”. Desde mis tiempos de serenatas, mis compañeros confundían dos clásicas de las madrugadas cachanillas, “Noche de Ronda” y “La Rondalla”. La primera empieza “En esta noche clara de inquietos luceros”…la segunda con su nombre “Noche de ronda, qué triste pasa”, y así, todavía recuerdo con mi vieja memoria más de medio centenar de letras de canciones románticas, que jamás olvidaré mientras viva. *- El autor es investigador ambiental independiente.

Comentarios