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Columnas DUEÑEZ EMPRESARIA

Dueñez empresaria

Por Carlos Dumois

Sentido de dueñez El poder se arrebata, no se da. Si no lo entendemos así, nuestras posibilidades son escasas. “Me acaba de caer el 20 por completo ?me dijo?; ahora entiendo lo que has tratado de decirme de muchas maneras y desde hace tiempo”. Me sorprendió lo que dijo, y a la verdad yo no comprendía bien qué me quería transmitir. De pronto todo se aclaró: “Quieres que tome el toro por los cuernos totalmente. … Tú, lo que pretendes es que nosotros resolvamos los problemas, que no te los pasemos a ti”. Éstas fueron las palabras con que una colaboradora inició la conversación. Su gesto había cambiado, su cara era otra. Al transcurso en el que logramos que un colaborador asuma cabalmente una responsabilidad y actúe “como dueño”, hoy le llamamos proceso de empoderamiento. Empoderar equivale a convertir a un subalterno en alguien capaz de realizar labores de creciente alcance por cuenta propia. Entendemos que empoderar es lograr que otra persona asuma la capacidad de hacer algo que antes no era capaz de realizar por sí misma, autónomamente, sin necesidad de ayuda. El poder, para bien o para mal, se da en nuestras organizaciones como manifestación de las capacidades de los que las integramos. Ninguna organización podrá crecer sanamente si ese poder no se multiplica, si sigue centralizado en pocas personas. A muchos empresarios les da miedo rodearse de personas poderosas. Temen ser opacados o asumir demasiados riesgos. No saben que detrás de esos temores ocultan su miedo al éxito. Prefieren quedarse pequeños y convertirse en jardineros bonsái, podando a sus empresas para que nunca crezcan. El poder se puede observar dentro de la dinámica de cualquier equipo humano. Es la capacidad de ejercer influencia, positiva o negativa, en el comportamiento de la organización. Cuando alguien puede ser muy influyente y capaz de mover hacia ciertos propósitos a sus compañeros, decimos que es una persona poderosa. El líder descubre la vocación de poder de sus colaboradores, y a los que muestran mayor talento les permite mayor acceso a las fuentes de poder. No podemos empoderar a nadie, por más que queramos encumbrarlo, darle nombramientos, puestos, sueldos, apoyos y responsabilidades, si él o ella no quiere asumir más poder. Lo único que podemos hacer es ayudarlo a empoderarse. Si yo tengo que hacer algo para que un grupo le responda al líder potencial que quiero empoderar, el poder es mío, nunca de él. Si necesita refuerzo para incrementar su peso específico dentro del grupo, su poder no será más que reflejo del mío. Podemos decir que el empoderamiento siempre es de tipo estelar, así como las estrellas tienen luz propia; y que nunca es de tipo planetario, ya que los planetas sólo reflejan la luz de las estrellas que son sus soles. Hoy tomó la batuta de su proceso de empoderamiento la colaboradora que les conté. Convocó a una reunión a varias personas de distintos niveles jerárquicos de nuestra firma sin aceptar aclararles las intenciones de la junta. Les planteó el problema, les compartió el compromiso de resolverlo y les propuso caminos de solución. La sesión despertó a los demás; todos aportaron y discutieron ideas, llegaron a acuerdos y establecieron compromisos. Eso es Dueñez, de ella y de todos. Estoy seguro de que ese problema se resolverá... sin mi intervención. Ella se atrevió a tomar las riendas, a adquirir un poco más de poder. No se lo di yo; ella lo tomó. Otros colegas también se han empoderado; han tomado un papel más protagónico en la compañía. Su sentido de Dueñez se ha traducido en una postura de liderazgo. Han aprendido rápido, y quieren seguir creciendo. Claro que los líderes hemos de hacer mucho por ayudar a avanzar a nuestros asociados por el camino de allegarse más poder. Lo que hoy he descrito no muestra más que mis propias deficiencias de liderazgo. Pero no nos hagamos ilusiones… Lograremos empoderar solamente a quienes quieran empoderarse, a quienes deseen asumir el riesgo, ser los protagonistas de los logros, de los cambios, de la transformación de nuestras empresas. Vamos a empoderar sólo a los que decidan tomar el toro por los cuernos. * “Dueñez®” es una marca registrada por Carlos A. Dumois ** El autor es Presidente y Socio Fundador de CEDEM.

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