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Columnas DUEÑEZ EMPRESARIA

Dueñez empresaria

Por Carlos Dumois

Las promesas populistas Estamos tan mal que a cualquiera que nos ofrezca cambiar le creemos. Hace más de 50 años que nuestros padres nos trajeron a este maravilloso país que es México en busca de libertad. La gente de nuestra tierra de nacimiento había apoyado una revolución que ofrecía cambiar todo a favor del pueblo. Las promesas de Castro de una Cuba nueva convencieron a gran parte de mis familiares que salieron poco después de la isla en condiciones mucho más precarias. Cuando mi padre les hablaba de una vuelta al comunismo, mis tíos y amigos le respondían: “En Cuba no puede suceder eso. Estamos demasiado cerca de los Estados Unidos”. Poco a poco vimos cómo el gobierno fue desmantelando el espíritu de lucha de los cubanos, les fue restando libertades, y ahora no sólo es una nación empobrecida y atrasada, es un pueblo sin esperanza en su futuro. Uno de mis tíos se fue a vivir a Venezuela y volvió a vivir lo mismo. Él y su familia se integraron al pueblo venezolano y volvieron a crear un próspero grupo de negocios. Nuevamente, cuando llegó Chávez, ellos y muchos más pensaron: “En Venezuela no puede suceder lo que ocurrió en Cuba”. Ahora vemos a mi tía despojada del patrimonio que el tío creó, y muchos de sus amigos han emigrado y perdido todo. Procesos de empobrecimiento liderados por gobiernos populistas y totalitarios han ocurrido en varias naciones latinoamericanas. A Cuba y Venezuela les han seguido Bolivia, Nicaragua y El Salvador. Sus empresarios pensaron inicialmente que en su país no podría repetirse la experiencia cubana. Ahora más que nunca tenemos en México cercana la posibilidad de ser gobernados por un Presidente populista y totalitario. Sigo escuchando a muchos empresarios y ejecutivos lo que vengo escuchando desde pequeño: “En México no puede suceder eso”, “estamos demasiado cerca de los Estados Unidos”, “somos demasiado grandes”. Percibo que la ceguera y apatía que hoy muestran los empresarios y dirigentes mexicanos es similar a las de sus colegas de los países mencionados. No creemos que pueda ocurrir. No dimensionamos en qué medida México puede ser destruido, ni en el impacto que un gobernante populista y totalitario nos puede provocar. El desarrollo de los países controlados por este tipo de gobernantes puede estancarse por muchas décadas. Ya no me tocará ver otra vez a una Cuba creciendo y prosperando dentro de un marco de libertad. Castro prometió, y no cumplió, elevar el estándar de vida, libertad para todos –aun de los que hablaran en contra de su régimen–, restablecer todos los derechos de todos los ciudadanos, defender la democracia, no perseguir a nadie por sus ideas, volver a una Cuba manejada por y para los cubanos, convertir a Cuba en el país con mayor estándar de vida del mundo. Jamás tuvo Castro la intención ni la capacidad de hacer realidad sus promesas. Todo fue una farsa y un montaje teatral. Ése ha sido el común denominador de los dirigentes populistas: grandes promesas jamás cumplidas. Así fue Chávez, así son Maduro y Evo Morales, así será López Obrador. ¿Cómo evitar que nuestro pueblo se deje llevar por falsas propuestas? ¿Cómo lograr que los votantes no se dejen llevar por las mentiras? Cuando un político no tiene ningún proyecto de nación le es fácil tomar cualquier acción de gobierno, y hacerla polvo con afirmaciones muy atractivas y críticas muy severas. No quisiera aparentar que estoy de acuerdo con el nivel de corrupción e incompetencia que han demostrado la mayoría de nuestros jefes de gobierno en las últimas décadas. Es claro que necesitamos un cambio profundo en nuestra forma de manejar al país. Pero quiero advertir que no por elegir ahora a un populista embustero nuestra situación vaya a mejorar. Al contrario, entonces sí veremos cómo nuestro país se deteriora y se hunde, como ha ocurrido en Cuba y Venezuela. Elijamos mejor a nuestros gobernantes. Exijámosles que cumplan con su deber a cabalidad. No aceptemos probar una alternativa perdedora que nos estancará por docenas de años y dañará gravemente el alma de nuestra gente. Defendamos a México. Trabajemos por él en serio. “Dueñez®” es una marca registrada por carlos a. dumois. * El autor es Presidente y Socio Fundador de Cedem.

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