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Columnas DUEÑEZ EMPRESARIA

Dueñez empresaria

Por Carlos Dumois

Transformando la digitalización Hace falta llevar el tema de la Transformación Digital un paso adelante, más allá de la eficiencia. El término transformación digital va muy rápido en el proceso de pasar a ser una expresión sobre utilizada, mucho antes de que tenga oportunidad de volverse una realidad, afirma Gerd Leonard, reconocido autor futurista alemán. Éstos son sus conceptos. Transformación digital se ha convertido, en la práctica, en un vocablo que implica el estar listo para el futuro o para la era digital, pero rara vez se menciona indicando algún profundo cambio en nuestra manera de pensar, ser y actuar. El tipo de pensamiento que necesitamos desarrollar es el que nos permita equipar a las empresas actuales para sobrevivir ante la inminente transición que espera a la humanidad, mientras incorpora plenamente la tecnología en todos los aspectos de su existir. No estamos listos. Estamos aprendiendo lentamente. Muchas partes de nuestro existir se están quedando afuera. La metamorfosis que todo esto traerá, no sólo al mundo de los negocios y del trabajo, sino también de la educación, del retiro, de la salud, de la manera de vivir, significa que además de transformarnos digitalmente, debemos transformar nuestros procesos de digitalización, nuestra manera de concebir y administrar el mismo desarrollo tecnológico. Transformar la digitalización se traduce en crear un nuevo liderazgo, una nueva perspectiva moral, una nueva conversación colectiva, una nueva metodología de cambio, antes de que nos afecte de fondo y sea demasiado tarde, antes de que destruya nuestra propia sociedad. No debemos permitir que la transformación tecnológica se convierta en el generador de desempleo masivo, de erosión de nuestros convenios sociales, de colapso de nuestra cultura de convivencia y de lucha a muerte por el talento. Vivimos en un mundo donde la economía compartida está en proceso de desaparición y las diferencias entre pobres y ricos crece cada año. La brecha entre los más avanzados y los más atrasados tecnológicamente es cada vez mayor. Necesitamos crear y dominar una tecnología en formas que nunca hemos demostrado ser capaces de manejar. Esa tecnología debe ser aplicada de manera similar, compartida y justa en los ámbitos sociales, culturales, éticos y ambientales. Hemos convertido a la moral en una herramienta de gestión mercadotécnica. Pero la época de tratar la ética como ejercicio de relaciones públicas, como algo deseable después de extraer la máxima utilidad financiera, está a punto de concluir. Estamos moviéndonos hacia una era de ética digital. La tecnología ahora permite sancionar a las marcas que sobrepasen la frontera moral, y permitirá exhibir cada vez más abiertamente a los que infrinjan las normas establecidas. Mientras más crezcan las redes sociales, las demostraciones de inconformidades económicas serán más comunes. El diálogo de la transformación digital tiene que desplazarse más allá del enfoque a la eficiencia, para migrar hacia el progreso humano generalizado. Hablamos de tecnologías exponenciales en vez de hablar de humanismo exponencial. No se trata sólo de eliminar a los intermediarios del mercado; es más bien tumbar las murallas entre la vida pública y privada, entre la supervivencia económica y la hiperabundancia “moral”, entre los reclamos de justicia y la corrupción generalizada. El futuro no puede ser sólo una ilusión para las mayorías, ni tampoco una distopía de película. El futuro ha de ser humano y para todos, viviendo el cambio como hoy, pero a mayor velocidad y conectividad. Poco a poco se irá castigando cualquier forma de pensar anticuada y obsoleta. Transformación significa diferente, no sólo mejoría. Necesitamos androritmos tanto como algoritmos – valores humanos de creatividad y empatía que trasciendan lo meramente mecanicista. Podríamos ser la última generación en experimentar vidas orgánicamente biológicas y naturales. Antes de seguir enamorados de la tecnología, debemos evolucionar a cada momento en nuestra moralidad tanto o más que en nuestra economía. Espero haber ayudado a comprender las ideas de Gerd Leonard. Prestémosle atención. * El autor es Presidente y Socio Fundador de CEDEM. * “Dueñez®” es una marca registrada por Carlos A. Dumois.

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