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Columnas DIÁLOGO EMPRESARIAL

Diálogo empresarial

Por Salvador Maese Barraza

Valores e industria Sin lugar a duda, vivimos un gran desafío: generar valores que consideremos necesarios para ser personas de bien. En la visión del futuro de la industria, de la manufactura global como la entendemos en Index Mexicali, habremos de inculcar comportamientos éticos en la vida laboral y en la vida comunitaria. No quiere decir que no lo hayamos hecho por años, pero considero que quienes colaboramos en este sector habremos de ser ejemplo directo e indirecto de cándida convivencia, de cuidado, de valores y conciencia social como la que surge en estos días Santos. Las empresas, como las personas, deben velar por derrumbar relaciones difíciles y conflictivas, por construir firme y cuidadosamente valores de rectitud porque tarde o temprano se suman a la familia y la sociedad. Se trata, al igual que la planeación en una empresa, de un proceso de enseñanza a largo plazo por parte de los directivos empresariales que se basa en una relación de confianza entre gerente y trabajador de línea, por ejemplo. La comunicación eficaz y consecuente es un componente vital en este proceso. ¿Por qué trabajar en valores?, porque es preparar una vida. Hay valores universales que las empresas manufactureras –como las que represento y en donde me desempeño– impulsan relaciones de honestidad, responsabilidad, solidaridad, cooperación, tolerancia y respeto, entre otros; estos se refuerzan en lo personal, en el ambiente familiar y en el entorno social. Aunque no basta saber qué es un valor, lo importante es vivirlo y en lo que quiero reflexionemos estimados lectores: los valores se aprenden cuando se viven. En la industria, como en otras tantas actividades, los directivos preocupados porque los colaboradores tengan comportamientos éticos, deben ofrecerse como modelos que saben distinguir una conducta buena de una mala. Necesitan interesarse por los demás y expresarlo mediante actos de atención, amabilidad, colaboración, altruismo y tolerancia. Pero no sólo de mandos directivos a colaboradores debe darse esta práctica, también entre colaboradores, es decir, entre todas las personas sin importan puesto o actividad. La transmisión de los valores, como lo hacemos en las empresas, implica hábitos diarios organizando también parte de nuestro tiempo, con interés y en un ambiente de empatía para no incurrir en irresponsabilidades, en deshonestidad, en la intolerancia, en el egoísmo y otros tantos “antivalores” que pueden orillarnos a tener una actitud negativa. Termino este espacio semanal mencionando qué así como los dirigentes de una empresa tiene de modelos las políticas corporativas, los que colaboramos en las empresas necesitamos constantemente guiarnos por personas ejemplares… Todos, sin embargo, tenemos el deber de ir formando y enseñando a desarrollar los valores, los principios éticos porque con una conciencia bien formada podemos tomar mejores decisiones morales y sociales y en consecuencia convivir armoniosamente. * El autor es presidente de Index Mexicali y Director de Recursos Humanos para Latinoamérica en Newell Brands

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