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Columnas DIÁLOGO EMPRESARIAL

Diálogo empresarial

Por Salvador Maese Barraza

Cuando el Plan B es confuso ¿Es bueno o malo el TPP-11? Es una pregunta que muchos nos hacemos, porque aparte de las fotografías en ocasión de su reciente firma en Chile, se desconocen muchos detalles. Aún no se difunden los alcances de lo negociado y por lo mismo es difícil establecer escenarios y definir estrategias, tanto nacionales como por sectores. Solamente hemos escuchado y leído que como país se trata de mantenerlo en la vanguardia de las relaciones internacionales, de que es una medida contra el proteccionismo estadounidense, de que conformará un mercado de más de 450 millones de personas (y que más o menos cien millones son nuestra nueva ventana de oportunidad de mercado) y de que se definen con otros diez países las reglas para eliminar barreras no arancelarias porque en suma el grupo firmante participan con poco más del 13 por ciento del PIB mundial y cerca del 15 por ciento del comercio mundial Llama la atención la firma del acuerdo para que entre en vigor en el año 2019, porque México ya tiene acuerdos comerciales con Japón, Canadá, Chile y Perú. pero se nos dice por nuestro gobierno que permitirá a México profundizar el acceso al mercado agroalimentario de Japón y consolidar las preferencias arancelarias con Canadá, Chile y Perú… entonces lanzo la síguete pregunta: ¿que eso no se podía hacer con los vigentes acuerdos bilaterales? También se dice que los productos mexicanos tendrán acceso a seis nuevos “mercados naturales” para profundizar la estrategia de diversificación del comercio exterior. Australia, Brunei Darussalam, Malasia, Nueva Zelandia, Singapur y Vietnam, con 155 millones de personas. Aquí la preocupación ya manifiesta de varios sectores mexicanos es en el sentido de que con esos países carecemos de acuerdos bilaterales y se convierte entonces en una situación preocupante porque son naciones eminentemente exportadoras y fuertes competidores de los productores mexicanos: por lago ya hay señalamientos de los sectores textil, confección y calzado, entre otros, para que se informe de lo negociado y se aplacen las medidas de apertura. A ese desconocimiento y señales de inconformidad, sale la autoridad mencionando que diseñará una estrategia para proteger a la industria nacional del TPP-11 o CPTPP (Acuerdo Integral y Progresivo para la Asociación Transpacífica) pues sería despiadada la competencia con productos de Vietnam, Malasia y Singapur; ara eso diseñará medidas fiscales e incentivos para su modernización, para que no se sientas desprotegidos y se adapten a la desgravación, reiterando a su vez que al momento de iniciar el tratado no habría importaciones inmediatas sin aranceles. Esto es una muestra de porque comento lo confuso que se vuelve el Plan B para diversificar el comercio y abrir horizontes más allá del Tlcan; no se saben los detalles respecto a las reglas de origen, los alcances de medidas sanitarias y fitosanitarias, lo señalado como obstáculos técnicos al comercio y el alcance de los servicios, entre otros; tampoco hay detalles respecto a lo vinculará a los once países sobre el tratamiento a las PyMEs, el comercio electrónico, la propiedad intelectual y el medio ambiente. Hay además un punto que interesa a las empresas que represento, el querer saber cómo se visualiza –o no– la articulación de cadenas productivas, es decir, el desarrollo de proveedores nacionales para incorporar sus productos, partes y componentes a los bienes que manufacturamos para la exportación * El autor es presidente de Index Mexicali y Director de Recursos Humanos para Latinoamérica en Newell Brands.

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