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Columnas Ingeniería mexicana 2

De historia y algo más

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Al recorrer la participación de la ingeniería en la modernización de México, se hace evidente que la presencia de ingenieros reconocidos como asesores presidenciales o miembros del gabinete, ha marcado una diferencia importante en la calidad de muchas decisiones tomadas en los periodos gubernamentales en los que participaron. Su colaboración en la formación de instituciones, en la generación de infraestructura para el desarrollo y como emprendedores generadores de empleo es incuestionable. En el siglo XXI la ingeniería tiene importantes retos que resolver; el cambio climático, la creciente contaminación, el agotamiento de las fuentes de energía y otros recursos renovables, la alimentación y la dotación de agua potable son grandes desafíos que demandaran el talento y la capacidad de organización de la ingeniería y de la sociedad en su conjunto. Un gabinete lleno de abogados, economistas y tecnócratas no va a lograr que México abata la pobreza, la desigualdad económica y un crecimiento sostenido de la economía que le dé competitividad a nuestro país. En un documento elaborado por la Academia Mexicana de Ingeniería y con el patrocinio del Conacyt denominado “Estado del arte y prospectiva de la ingeniería en México y el mundo”, donde se habla de la participación de muchos ingenieros en la vida pública y privada del México postrevolucionario, de ingenieros comprometidos con el establecimiento de la infraestructura hidráulica, portuaria, eléctrica, de telecomunicaciones y de carreteras, que ocuparon puestos de primer nivel en los gabinetes presidenciales y que tomaron decisiones que transformaron la infraestructura nacional. Personajes como los ingenieros Luis L. León y Francisco Vázquez del Mercado que bajo la frase “Por la grandeza de Mexico” revolucionaron el agro mexicano a través de Comisión Nacional de Irrigación; el Ing. Adolfo Orive Alba en la extinta Secretaría de Recursos Hidráulicos; el Ing. Javier Barros Sierra en la Secretaría de Obras Públicas que incrementó en un 55% la red nacional de carreteras; de Fernando Hiriart, de Leandro Rovirosa Wade, Luis Enrique Bracamontes, Eugenio Méndez Docurro, Víctor Bravo Ahúja, Daniel Díaz, Rodolfo Félix Valdez y últimos integrantes de un gabinete presidencial. Desde el año de 1994 y hasta la fecha ningún ingeniero ha participado en las grandes decisiones relacionadas con la infraestructura de este país, han pasado 24 años desde que un ingeniero ocupó una secretaría. El desmantelamiento de la ingeniería mexicana institucional empezó en el año de 1980 y le dieron el tiro de gracia en el año 2012 cuando un abogado ocupó la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y la enterraron en agosto del 2016, cuando despidieron al ingeniero civil que ocupaba la Subsecretaría de Infraestructura y Presidente de la Asociación Mundial de Caminos para poner en su lugar a un licenciado en ciencias políticas. Si alguien no entiende que la corrupción también se da por incapacidad de quien ocupa puestos públicos para los cuales no está capacitado, entonces a este país ya se le acabó el tiempo. Nadie que no sea un ingeniero debe ocupar la SCT, CFE, Conagua, Sagarpa, Pemex O Sener, tal y como se establece en la ley reglamentaria del artículo 5° constitucional que menciona que los puestos públicos en que se requieran conocimientos propios de determinada profesión estén desempeñados por los técnicos respectivos con título legalmente expedido y debidamente registrado, no hay de otra. El autor es ex presidente de la Federación de Colegios de Ingenieros Civiles de la República Mexicana.

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