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Columnas De historia y algo más

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Datos curiosos de nuestro calendario Los primeros calendarios que anotaron la división del tiempo se fundaron en datos relacionados con las estaciones, la religión y algunos vagos conceptos de astrología. Pero no fueron suficientemente exactos hasta que la gente empezó a familiarizarse con la Astronomía y las Matemáticas, cosa que sucedió en época relativamente tardía. Los primeros calendarios fueron lunares: las fases de la Luna y la situación de los planetas en el cielo servían de referencia para la medición del tiempo. La palabra calendario se deriva de latín kalendae, término usado por los romanos para el día de la luna nueva y por tanto el primer día de sus meses: el calendario latino se le atribuye a Rómulo y tenía solo diez meses y 304 días, seis meses de treinta días y 4 de treinta y uno. Aparentemente los meses posteriores a diciembre y que más tarde se llamaron enero y febrero no eran oficialmente reconocidos en este calendario porque toda la actividad agrícola se detenía con el levantamiento de la cosecha y su almacenamiento junto a la preparación del terreno para la próxima estación que iniciaba en marzo. El quinto rey romano el etrusco Tarquino el viejo estableció un calendario lunar de 12 meses y 355 días, cuatro meses de 31 días, el nuevo mes de febrero con 28, y los otros siete meses con 29 días incluyendo al nuevo mes de enero. Los romanos consideraban de mala suerte los números pares, por esa razón hicieron que todos los meses tuvieran un número non, exceptuando febrero, el cual, desde su implementación se le considero como un prominente festival en honor a la muerte (este es el origen del carnaval). En un intento por rectificar tanta discrepancia entre este calendario lunar de 355 días por año y el año solar intercalaron un mes llamado intercalaris de 22 o 23, el cual más tarde lo insertaron entre el 23 y 24 de febrero de cada dos años. Los errores acumulados de este sistema y el cual era por cierto pobremente trabajado y además en la práctica no funcionaba, causaron que el año estuviera como tres años desincronizado con el verdadero año solar del tiempo de Julio Cesar. Durante su dictadura, Cesar decidió revisar el calendario romano con la ayuda del astrónomo Sosigenes. Esto provocó que el año 46 antes de cristo tuviera 445 días antes de adoptar el año solar modelado por los egipcios. El nuevo calendario ahora llamado juliano tenía 365 días y el cual fue instituido el 1 de enero del 45 A.C., alargando los meses cortos, y dejando el mes de febrero con 28 días, agregándole a este mes un día cada cuatro años, este día era necesario porque el año solar es aproximadamente 6 horas más que los 365 días. En 1582 el Papa Gregorio XIII promulgo la adopción de un calendario más exacto, este calendario no fue aceptado por la iglesia anglicana y sus colonias americanas sino hasta 1752 y el cual Rusia solo adopto a partir de 1918, Para que el calendario Gregoriano cuadrara, el Papa decretó que posterior al día 4 de octubre de 1582 debería ser el 15 de octubre de 1582, se brincó 10 días y con unos ajustes posteriores por ejemplo los años centenarios como, 1700, 1800, 1900 no serían años bisiestos a menos que fuesen divisibles entre cuatrocientos. jaimenavarro@tecnyco.com.mx *- El autor es ex presidente de la Federación de Colegios de Ingenieros Civiles de la República Mexicana.

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