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Columnas Contra Corriente

Contra corriente

Por Ruben García Benavides

¿Retorno al pasado? Setenta años fueron suficientes para retornar al pasado. El PRI como partido egemónico por más de sesenta años, en tanto al poder del Presidente ha regresado, es posible para quedarse. ¿Por qué tanto tiempo? Difícil adelantar augurios, pero el presidencialismo ha retomado el poder. Sin duda no será los mismo. Ayer el mandato del presidente, de hecho dando órdenes a su partido, a sus sub alternos, con aquel poder absoluto anulaban todo el orden de la democracia. Urnas rellenadas, acarreos de multitudes; incondicionalidad del sindicalismo en sus distintas organizaciones: CNOP, CNC, SNTE, Stir, petroleros y patronales, todos iban a uno: El el presidente en turno, el “diga Usted Señor; mande Usted y toda la gesticulación de la falsa democracia en aquellos tiempos idos. Se imprimió un desarrollo al Pais, es indiscutible: Universidades, hospitales, Carreteras, así fueran tercer mundistas éstas, y la corrupción, agarre cada quien lo que pueda. Se realizaron obras y se lograron avances es innegable. La diferencia entre aquel presidencialismo y el de López Obrador es la enorme honestidad que presume y a parecer hará cumplir normas estrictamente. La corrupción, vicios y prácticas del pasado. Hoy, el discurso fundamental de Obrador es terminar con corruptelas; con abusos, en fin, con las practicas del hoy viejo PRI y naturalmente de sus gobiernos; mejor aún de sus políticos. Esa será la diferencia entre el ayer y hoy; la semejanza: el presidencialismo; el poder de uno ante todos y sobre todos. El poder de Morena manifiesto en el Congreso y el Senado; el poder de Morena en sueldos y otras ordenanzas; el poder de Morena, en háganse los cambios, las reformas y los decretos como lo ordena el licenciado Andrés Manuel López Obrador. Solo hay una sola sopa y en esto nos parecemos enormemente al ayer; con una diferencia: el combate a la corrupción. Corrupción: la palabra del día, el lamento de los mexicanos. El l término, la palabra que deberá estar escrita con letras de oro, si Obrador logra su objetivo; su proyecto fundamental. He aquí por lo que, el retorno al pasado solo es por el poder del Presidente. Como ayer, todo mundo se le rinde; hasta los que no son morenitas. ¿Te das cuenta…? (En memoria de Ruben Vizcaíno, este final de párrafo) El retorno al pasado solo tiene un sello idéntico, o similar al menos: El presidencialismo igualito que el de antaño:” El señor licenciado ya lo dijo; el señor licenciado ya lo ordenó, es el sentir del señor licenciado y por lo tanto obedecer órdenes, no hay de otra. ¿Sería en Europa occidental un arrastre semejante? ¿Tenemos que padecer los mexicanos políticos sin criterio propio? Hoy han llegado al poder no los hombres de razón sino las multitudes. En buena hora, ya que todo es, al parecer, por el bien de México: la honestidad, la Ética, que vaya, mucha falta nos hace. * El autor es artista plástico.

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