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Columnas Contra corriente

Contra corriente

Tlcan y Salinas de Gortari En el reciente libro de Carlos Salinas de Gortari: "Aliados y adversarios" el ex Presidente trata de verdades que resultan de gran interés a fin de ser tomadas en cuenta, respecto del Tlcan. Por este motivo fue entrevistado por Carlos Marin, director de Milenio, en su programa “Asalto a la razón”, este 26 de diciembre, en el que Salinas explica en respuesta a las preguntas, dicho sea en síntesis, sobre los problemas fundamentales en que México se vería de terminar el Tlcan. Carlos Salinas fue el principal impulsor del tratado hace ya 24 años y por tal motivo es sin duda un conocedor firme de todas estas consecuencias. El ex Presidente expresó reconocer la capacidad de los funcionarios mexicanos que están negociando el asunto en las diferente mesas; por lo que reconoció que pese a su libro reciente, los interlocutores mexicanos es posible tengan mejores fundamentos, que superen su propia visión del Tlcan, sobre todo respecto a qué pasaría con la economía mexicana si el acuerdo o la renegociación no llegara a buen fin. Salinas se refirió a la historia y las relaciones siempre complejas, difíciles con que EU y sus gobernantes han tratado a México, siempre con la ventaja que les da el poder, siempre en perjuicio de nuestro País: Texas, Veracruz y la pérdida por parte de México de la mitad de su territorio, etc. "Pero mi libro trata de algo fundamental, Carlos o tocayo, como tú me llamas", dijo Salinas al señalar (no textual): Por décadas, las relaciones entre México y los Estados Unidos venían siendo anárquicas; prácticamente no institucionales. Sin formulismos que obliguen a las dos naciones a un trato equitativo, institucional, en múltiples relaciones entre los dos países. El mayor beneficio del Tlcan no es necesariamente en materia económica, lo más importante de esta negociación es que a partir de la firma de este tratado Estados Unidos está obligado a conducirse con respeto institucional en sus relaciones con México. Nuestra fortaleza, a partir de la firma del tratado, se convierte en seguridad, certeza y saber a qué atenernos. Este formulismo concede a México consistencia y seguridad jurídica, nada queda al antojo y caprichos de sus gobiernos. Pero en materia económica y respecto a nuestros salarios en referencia al mínimo en México, todo trabajador que ingrese a las múltiples formas trabajo y de maquila, aun siendo un empleado regular (no técnico o especializado) inicia con un sueldo 40% superior a nuestro salario mínimo. Termino aquí las ideas y comentarios básicos de Salinas de Gortari en torno a su nuevo libro: "Aliados y adversarios". Yo no sé si de no llegar a un acuerdo México y Estados Unidos, sobre todo, el Tlcan desaparecerá, pero siendo observador directo de las consecuencias reales de este tratado, mi experiencias personal al visitar la Plaza Río un sábado, verlo directamente, tocarlo, que es lo mismo que si alguien, periodista profesional o simple turista, se hubiera tomado el tiempo necesario para una tarde, de preferencia en sábado, darse una vuelta por la Plaza Río de Tijuana. Allí, cientos de jóvenes, parejas de matrimonios sobre todo, con sus hijos, conviven, pasean por esta plaza haciendo compras, o turistas que son los menos; simplemente dando la vuelta. La Plaza Río, así, concurrida, se torna viva, alegre próspera y eso de alguna manera se relaciona con el libre comercio. Y todo básicamente por esta juventud del México del Sur; predominan, por sus acentos de voz, por sus diálogos o hablar, aquellas parejas que revelan que son de Oaxaca, Chiapas, Veracruz, pero lo más importante: en este peregrinar los sábados por Plaza Río se llena de mexicanos, jóvenes de todos los estados de la Republica, sin faltar sinaloenses y bajacalifornianos. Estas multitudes que no tuvieron la posibilidad de ir a la universidad encuentran trabajo en la maquila o en fin en cientos de empresas que se han instalado en Mexico. Con un rasgo fundamental: su salario va de entre los 140 pesos por día. En muchas de estas circunstancias los jóvenes más destacados en las empresas, con mayores estudios, ingresan paulatinamente apuestos de responsabilidad más importante: es cierto que los altos mandos o gerenciales son para los japoneses norte americanos o coreanos etc., pero la verdad es que hoy un buen número de trabajadores mexicanos en estas empresas ocupan mandos medios importantes; obviamente con mejores salarios. Recuerdo yo muy bien: cuando llegaron a Mexicali las primeras maquiladoras, por la década de los setenta. Los principales críticos y adversarios de estas fábricas eran mis amigos izquierdistas, considerando malo; muy malo la instalación de toda empresa llegada de los Estados Unidos a México. Era lo peor que nos podría pasar: la llegada del imperialismo a nuestra Pasí. Hasta allá llegaba el maniqueísmo de mis amigos comunistas de la época. Eran los tiempos del endurecimiento de la “guerra fría”; de los buenos y los malos. Hasta dónde es capaz de cerrar la mente de las personas la ideología, el fanatismo. Pregúntese a Venezuela como le está yendo en estos momentos. Aun reconociendo la parte justiciera del socialismo La verdad y deseo final de este comentador: que ojalá y sigan llegando cientos de empresas o inversión a nuestra País; sea nacional o extranjera; no importa. En consecuencia: que el Tlcan continúe e incluso mejore. El autor es artista plástico.

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