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Columnas Contra corriente

Contra corriente

Por Ruben García Benavides

'NO SOY OPORTUNISTA' “No soy un oportunista", dijo Andrés Manuel López Obrador en uno de sus discursos con motivo de su declaración como precandidato por el camino a la presidencia en el 2018 por el partido Morena. Esto lo anuncio a raíz que el día 12 de diciembre registro su candidatura ante el INE. AMLO es muy posible que llegue a ser presidente de México; las cartas están en la mesa y él es un jugador favorito en buena parte de los votantes mexicanos. Las encuestas hasta este momento lo favorecen. El oportunismo de sus actos lo han colocado en caballo de hacienda. Su habilidad para generar los hechos en torno a su figura; su agudeza para detectar en qué momento es oportuna su actuación lo retratan de pies a cabeza. En muchas décadas en México no se habia producido un político tan oportunista lo que lo retrata a la vez como un complicado político que es muy difícil creer a pie de la letra lo que afirma: En otras palabras: no es lo que dice ser y es a la vez lo que e: brutal, violento. Nada importa que así sea. Pero lo fundamental es conocer al verdadero Obrador, en caso de que llegue a ser presidente de México. No sabremos los mexicanos a qué atenernos si el Andrés Manuel justiciero que dice ser o al Obrador patriota de que presume; o a un Obrador, que una vez que fuera presidente, si lo lograra, actuara como Nicolás Madura de Venezuela, pese a que AMLO afirma una y otra vez en sus discursos que no lo comparen con el dictador de Venezuela; que eso se dice o decimos quienes quieren provocar el pánico y el miedo ante su candidatura. Igual es posible que sea un liberal y promotor de lo mejor de Peña Nieto. Con El Peje los mexicanos no sabemos a qué atenernos. No se encuentra este comentador de lado de quienes lo consideran un peligro para México. Simplemente mi postura es un análisis por su conducta marrullera. Repito: decir que no es un oportunista al a lanzarse como precandidato el mismo día 12 de diciembre es de una truculencia sin nombre. La virgen de Guadalupe en la mente de los mexicanos es de enorme importancia y el Peje, es obvio, quiere ganarse los votos de millones de católicos. Llamar Morena al partido que él formó no es una coincidencia; es precisamente esta designación un acato descarado de oportunismo. Pero en política todo se vale; - dicen-, o casi todo; y la habilidad con que Andrés Manuel se mueve y se programa es parte de su agudeza; de su oportunismo pues. Oportunismo que ya quisieran tener los otros contendientes; y no lo tienen porque no pueden manifestarse con el oportunismo de Obrador. Solo se requiere de una cosa, básica; fundamental: ser oportunista. Ese ha sido, desde siempre, el sello principal de la campaña de Obrador. Desde hace dos sexenios su asgo principal ha sido el oportunismo y porque él es as por táctica deberá callar; es decir: afirmar que él no es un “oportunista”; fundamental asunto, y complejo a la vez de Andrés Manuel. Es y no es al mismo tiempo; rasgo muy complicado para un aspirante a la presidencia de México. Su declaración de que en su gobierno se revisará la Reforma Educativa es otro acto de oportunismo: sabe que en la CNTE cuenta con cientos de miles de votos. Su postura ante la Reforma Energética en el sentido de que se construirán en su gobierno dos refinerías y pondrá fin al gasolinazo es otra postura, oportunista, en tonto que millones de votaos se encuentra dolidos por los gasolinazos. En fin, el oportunismo del político llamado Andrés Maule López Obrador no tiene paralelo en la historia de México. Su agudeza e inteligencia para capturar votos es por mucho superior al resto de los candidatos. Su rostro de nacionalista se pierde en la penumbra de su oportunismo * El autor es artista plástico.

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