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El orgullo de ser mujer Esta semana celebraremos el Día de la Mujer, una fecha que nos debe recordar el valor que como mujeres tenemos, dados los dones recibidos por Dios al crearnos. Pero también cuestionarnos ¿qué tanto he agradecido el haber nacido mujer? ¡Hoy día hay tanta confusión y mujeres que se valoran tan poco! Envidian a los hombres porque pueden “divertirse” más, no tienen el supuesto “lastre” de la maternidad, del cuidado y atención de los hijos. A muchas de ellas, el ambiente, los medios, el feminismo, las han manipulado haciéndolas creer que esas diferencias son injustas, por lo tanto hasta se creen con “ derecho” a dejar de ser mujeres tratando de actuar y ser como los varones. Algunas llegan a pedir que les extirpen sus senos, como si toda su biología femenina no fuera determinada desde su nacimiento. Existen al menos 6 mil 500 diferencias genéticas entre el hombre y la mujer, por lo que resulta imposible desaparecerlas con hormonas y cirugía. También pareciera estar de moda pregonar, estar desencantadas con la vida y arrepentidas por las decisiones tomadas. Sin embargo, existen muchas más que haciendo menos ruido, intentan vivir con orgullo lo que son, tomando decisiones complicadas, para priorizar lo que es más importante, sin dejar de lado lo que también nos constituye, teniendo muy claro que la maternidad es un regalo que va unido a la renuncia. ¿Por qué? Porque la vida implica renuncias. Cada vez que optamos por algo importante, estudiar una carrera, aceptar un trabajo con mayor responsabilidad, o salir de la ciudad a visitar familiares, lleva implícita una renuncia. Actualmente muchas batallas que se están librando son necesarias. No solo para las mujeres, sino sus familias, las empresas y la sociedad en general. Por ejemplo: La corresponsabilidad en casa es buena para todos, que el papá y la mamá se unan en la educación de los hijos también. Combatir la brecha salarial entre hombres y mujeres es de elemental justicia, así como la flexibilidad en el ámbito laboral. Sin duda aún hay mucho por hacer. Estoy segura que lo esencial para la mujer no es llegar más lejos compitiendo con el hombre, sino, sin renunciar a su feminidad, ser mejor. Mejor mujer, mejor esposa, mejor madre, mejor hija, mejor amiga, hasta mejor funcionaria, no por cuotas, por sus meritos. Y si para serlo, es necesario permanecer en casa, estar dispuesta. Muchas amigas así lo decidieron y son muy felices. Quienes creen que estar en casa con los hijos es encerrarse, no tienen ni idea. Es realmente una fortuna, sobre todo cuando los hijos están pequeños, quedarse al margen del mercado laboral; esto nos permite tener experiencias y momentos únicos con ellos y quienes nos rodean que de verdad no tienen precio. Desafortunadamente hoy nos venden una imagen falsa de la mujer, una libertad que en realidad la esclaviza y la hace menos persona y menos mujer. Al rechazar y estigmatizar lo que la caracteriza, en lugar de apoyarse y fomentar sus virtudes esenciales, están contribuyendo a destruir cada vez más la sociedad y a que más mujeres equivoquen su camino. Amiga: ¡Siente el orgullo de ser mujer! *La autora es orientadora familiar.

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