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Columnas COLUMNA HUÉSPED

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BC, refugio cinematográfico Baja California ha sido, desde los inicios del cine como arte e industria, un sitio privilegiado en que se han dado las condiciones para filmar películas en sus espacios naturales y urbanos. Y es que nuestra región y el cine han tenido una larga relación desde principios del siglo XX. No es secreto que esto es posible porque Baja California es, eminentemente, un paisaje cinematográfico y, sobre todo, por su cercanía con la industria del séptimo arte, con ese mundo de sueños que es Hollywood, donde nuestra entidad ha servido como escenario de múltiples historias y personajes. Nuestra entorno bajacaliforniano, nuestra realidad pasada, presente y futura, ha sido tema de muchas y muy diversas cintas de frontera, es decir, de filmes de género. En muchos sentidos, Baja California siempre ha servido, al menos para Hollywood aunque también para el cine nacional, como una realidad aparte y al mismo tiempo colindante con los Estados Unidos y sus habitantes. Un espejo donde los estadounidenses y los mexicanos del interior del país se miran para contemplar sus apetitos y deseos al desnudo. Retrato de una realidad que anhelan comprender y disfrutar al mismo tiempo. Frontera de posibilidades inéditas que lo mismo abarca películas de suspenso que de aventuras en países exóticos, cintas de guerra en África o en el Medio Oriente. Un hecho interesante a considerar es que nuestra entidad aparece, en el filtro cinematográfico, como telón de fondo de personajes eminentemente estadounidenses que traen a nuestra península sus conflictos internos, sus sueños y esperanzas. Es importante observar que los bajacalifornianos son, en muchas de estas películas, personajes secundarios pero con rasgos de carácter y personalidad bien marcados: mecánicos chambeadores, policías cumplidores de su deber, periodistas incorruptibles, abogados leales, merolicos de cantinas, buenos samaritanos que se detienen en medio del desierto para auxiliar al prójimo o pescadores alertas a cualquier negocio. En todas estas cintas, Baja California es una mezcla de realidad y fantasía, de hechos comprobados y licencias narrativas para hacer más interesantes sus historias de ficción. Ya sea que contemplemos desiertos o ciudades, casinos y aduanas, carreteras y hoteles, lo que vemos realmente es la construcción de un mito fascinante: el de una tierra de todos y de nadie que el séptimo arte ha ubicado como un universo aparte, como un cosmos autónomo, donde todo puede suceder y todo es un peligro y una sorpresa, una nueva oportunidad para vivir o morir. Como es el caso de películas que van desde 'Mexicali Rose', 'Bordertown', 'The Champion', 'Border Incident', 'Tijuana Story', 'La Bamba', 'Bajo California', 'Traffic' o 'Desierto', que en su conjunto son parte de un imaginario colectivo ubicado en esa tierra de maravillas, en esa amalgama de mitos y leyendas que es el séptimo arte. Pero Baja California también es productora de imágenes en movimiento, centro creador de visiones cinematográficas propias, de indagaciones visuales sobre lo que fuimos, somos y queremos ser. Desde los tiempos del productor Rafael Corella, quien entre 1923 y 1930, produjo películas documentales y de ficción como 'Baja California' (1925), 'Raza de bronce' (1927) y 'Sol de gloria' (1928), obras realizadas con el apoyo del gobierno del Distrito Norte en los tiempos que lo gobernaba el general Abelardo L. Rodríguez. Esta producción bajacaliforniana era única para su época y las películas de Corella son parte de la gran herencia del cine mudo nacional. Desde la época de Rafael Corella, se ha intentado crear una industria cinematográfica en la entidad. Esto se puede constatar con la producción de Cine Pueblo y Baja Films en el sexenio de Milton Castellanos, en los años 70 del siglo XX, cuando Jorge Esma dirigió el documental 'Calafia' (1973), o con la llegada de los estudios Fox a Popotla, en el municipio de Playas de Rosarito en 1996, con una inversión de 50 millones de dólares, donde se hicieron películas tan importantes como 'Titanic' (1997) de James Cameron, cinta que tuvo una derrama de 600 millones de pesos en la entidad. Los estudios Fox Baja, junto con su parque temático, Foxploration, son hoy, bajo otra administración, un espacio de producción visual de primer nivel para la creación de videos musicales, películas, programas de televisión y cortos publicitarios. Lo que crea, además, un auge turístico que llega hasta nuestros días, que nos identifica. * El autor es escritor y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.

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