Columnas COLUMNA HUÉSPED

Columna Huésped

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Dos mujeres mexicalenses Carmen Bojórquez: Si digo que es dura e implacable parece que estoy criticándola cuando sólo expongo sus atributos. Hija de la danza, Carmen hizo de ella una educación para todos, un modo de vida en las lejanías del Norte mexicano. Libró batallas contra la censura sin dar nunca su brazo a torcer. Logró que los fronterizos comprendieran que la danza contemporánea era una disciplina artística, una fiesta en libertad. Su grupo ya legendario, Paralelo 32, se hizo a base de su trabajo sin par, de su esfuerzo por levantar las cotas de calidad de sus jóvenes bailarinas y bailarines. Aun ahora Carmen es una piedra miliar de nuestra cultura, un faro que salvaguarda la belleza del cuerpo en movimiento desde su mirada que todo lo ve y lo critica, desde su capacidad de ser una artista sin dejar de ser una rigurosa maestra. La he visto hacer temblar a sus alumnas y al siguiente minuto estar rodeada por el abrazo de sus pupilas. Muchos la temen por su fama de profesora inflexible para obtener lo máximo de sus estudiantes. Yo la conozco como una mujer que sabe que el arte es dádiva e imaginación, gesto y disciplina, simetría y convivencia. El amor que es cuerpo que se mueve por su cuenta y riesgo. En el primer Festival de Danza Contemporánea de 1992, que buscaba que Mexicali fuera un nuevo centro de la danza en el Norte mexicano, Carmen me pidió que le cubriera las espaldas. Acepté ayudarla como una especie de jefe de prensa. Por más de una semana me la pasé escribiendo boletines, entrevistas, notas informativas y reseñas de cada uno de los grupos participantes. Fue una experiencia reveladora el ver a Carmen multiplicándose, infatigable, en actividades de toda índole para mantener funcionando aquel encuentro no sólo con presentaciones diarias sino con talleres y cursos. En un momento Carmen era promotora oficial, representante de la UABC, y solucionadora de todos los problemas habidos y por haber (no llegó el vestuario, falta la escenografía, una bailarina perdió el vuelo) y, a la vez, no dejaba la camiseta –o el leotardo– de directora que debía ensayar sus propias coreografías para que sus alumnos y alumnas de Paralelo 32 (Eunice Hidalgo, Verónica Gaytán, Hildelena Vázquez y Manuel Torres, entre tantos otros), pudieran demostrar el alto nivel en que estaban como representantes de la danza contemporánea en la frontera Norte mexicana. Norma Bustamante: De Norma puedo decir que es una mujer capaz de hacer lo que se proponga. Actriz, profesora normalista, librera, periodista, promotora cultural, presentadora de televisión. Pero yo quiero hablar de la Norma amiga de sus amigos, solidaria con la gente a la que estima, a la que quiere. Si no me creen pregúntenle: ¿de verdad eres amiga de Gabriel Trujillo Muñoz? Y es que, a pesar de que he sido crítico de su poesía –sí, también es poeta–, de que la he hecho andar por toda Europa cargando los libros pesadísimos que le encargué y de que nos vemos pocas veces, desde que nos conocimos, desde la época heroica de la Librería Universitaria –junto con su entonces marido, Antonio Castañeda–, Norma y yo hemos construido una amistad a base de fraternidad y franqueza, de amor por la literatura y amor por Mexicali. En lo personal me parece ejemplar la actitud de una mujer como ella, que es muchas actividades a la vez, que sabe escribir artículos periodísticos, mantener empresas, conducir programas de televisión, ser maestra ejemplar en las buenas y en las malas, manteniendo en cada tarea una energía inagotable. Su vida es, sin duda, parte fundamental de la vida artística y cultural de la ciudad capital del estado de Baja California: una batalla quijotesca por lo nuestro, por lo que importa. Si no me creen mírenla directamente a los ojos. Pocos pueden sostener su mirada: tan tierna, tan inquisitiva, tan reveladora. Detrás de su fachada de mujer hecha y derecha hay una niña que observa el mundo con absoluto descaro, con fraterna curiosidad. Como me lo dijo hace poco en su librería: –Aunque tengamos edad de sabios nos sentimos como de 15 años. ¿Cómo no estar más de acuerdo con ella, con esa mujer al que ningún obstáculo la detiene, al que todos los retos le hacen los mandados? * El autor es escritor y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.

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