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Columnas CAMELOT

Camelot

El urgente debate por venir II "Somos lo que hacemos" En el pasado Camelot tratamos sobre la urgente necesidad de que en nuestro país se debata, con toda seriedad, nuestra relación sociedad-drogas-violencia centrándonos en analizar si el modelo prohibicionista, imperante hasta la fecha, debe continuar o no. Hoy nos enfocaremos a una aproximación bajo la óptica de violencia-pobreza-opiáceos-sistema de salud. Según el Sistema Nacional de Seguridad Pública, este año la violencia en nuestro país aumentó 15%, la tasa de homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes es de 23, más del doble, según el criterio de la OMS, para considerar a la violencia como epidemia. ¿Qué tan lineal resulta esta elevada tasa de homicidios con la política prohibicionista hasta hoy impulsada por el Gobierno Federal?; yo estoy convencido de que cuando el presidente Calderón decidió combatir directamente a los grupos generadores de violencia en algunas zonas de nuestro país, hizo lo que, sin duda, el Estado mexicano estaba obligado a realizar; reconociendo que durante mucho tiempo el mismo fue omiso ante estos grupos, considero un exceso miope y torpe culparlo por una lucha fallida y que nosotros los ciudadanos sigamos siendo rehenes de nuestras indefiniciones. Un ejemplo del claro rezago que tenemos en nuestro país es que todavía se sigue discutiendo el reglamento para uso medicinal de la mariguana a pesar de contar con toda la evidencia científica al respecto; seguimos siendo víctimas de nuestros prejuicios y temores. Dejar de serlo, victimas, implica una revisión del marco jurídico del ciclo completo inherente al mercado de estupefacientes: producción, distribución y consumo; el nuevo gobierno, a través de quien ha sido señalada como la próxima secretaria de Gobernación, la ministra Sánchez Cordero, y quien fungirá como nuestro Embajador ante la ONU, Juan Ramón de la Fuente, han dado claras señales de un posible tránsito hacia un modelo que permita el uso lúdico y médico de la mariguana, y médico para algunos derivados de la amapola. Según la Oficina Nacional de Políticas para el Control de Drogas de los Estados Unidos, en nuestro país se cultivan 44 mil hectáreas de amapola, hace apenas 5 años se cultivaban menos de 11 mil, ¿seguimos sin pensar en el fracaso del actual modelo?, en el 2012 se cultivaban 30 toneladas de amapola, 111 el año pasado. Según el Centro de Prevención y Control de las Enfermedades en Atlanta actualmente mueren diariamente 135 personas en Estados Unidos por consumo de opioides, reflejando con ello que ese país representa el 80% del mercado ilegal mundial. Paradójicamente en nuestro país no producimos morfina para efectos medicinales, nuestros enfermos sufren de dolor crónico, cuando pudiéramos contar con las 20 toneladas que requerimos de esta substancia anualmente; reflexionemos sobre la estupidez de exportar ilegalmente 111 toneladas al mercado norteamericano de manera ilegal, pero consintiendo que millones de nuestros enfermos sufran dolores crónicos, incluso hasta al momento de morir. Un programa controlado por el Estado mexicano en una de las zonas más pobres y violentas de nuestro país, actualmente controlada por grupos de la delincuencia organizada en el estado de Guerrero, a través de la Secretaria de Salud, por medio de cultivos controlados de amapola para que sea procesada como morfina y sus derivados, pareciera ser digna de estudio, con ello sacaríamos a miles de familias de la pobreza, aliviaríamos el dolor de millones de mexicanos y erradicaríamos parte de la violencia en el país, ¿usted, qué dice? El autor es empresario, ex dirigente de la Coparmex Mexicali.

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