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Columnas CAMELOT

Camelot

El urgente debate por venir "Somos lo que hacemos" Considero necesario que en nuestro país transitemos hacia un debate responsable y consciente de temas que tradicionalmente no han sido considerados para ser tratados en una agenda nacional. Tal vez por ser un país con una marcada formación cristiana, en su más amplia denominación, y una sociedad costumbrista, es que hemos evitado, y en otras ocasiones condicionado, el debate de temas inherentes a la salud pública, como lo son la educación sexual, el consumo de drogas o el de una democracia sin adjetivos como lo es la irrestricta aplicación del estado de derecho, entre otros. Inicio con una importante aclaración, mi relación con las drogas se resume a una gran cantidad de historias que escuché en mi juventud, a atestiguar cómo mis compañeros de equipo de futbol en Los Cachanillas las consumían y el haber fumado un par de cigarrillos de mariguana a mis casi 25 años de edad, suficientemente maduro para saber las consecuencias y todavía con la juventud necesaria para querer experimentar con el estigma de un tema completamente tabú, debo de confesarlo, mi experiencia fue altamente placentera; los años han pasado y ahora que soy padre de tres veo con preocupación que cualquier joven tiene acceso a drogas más dañinas, con mucho más fácil acceso, a precios mucho más baratos y con un nivel de violencia sin precedentes en nuestro país de manera sostenida por lo menos desde hace 12 años. Si usted, querido lector, es mayor a los 40 años, el escenario que le acabo de describir no le es ajeno, es maldita la cosa, una triste realidad, es momento de no perder más el tiempo, de quitarnos las taras mentales relacionadas con la moral y con el conservadurismo mal entendido, para plantarle la cara a la vida y hacer de nuestra realidad la base para empezar a construir una solución al consumo de drogas en nuestro país. Este es el primer Camelot de varios que dedicaré a este tema, no creo que la liberación del consumo de la mariguana sea una solución automática; pero la invitación a juntos reflexionar respecto al marco general del problema, una aproximación no lineal a sus causas, repensar el marco jurídico y normativo tomando en cuenta el contexto tanto nacional como internacional, particularmente el relacionado con el mercado norteamericano de mariguana y de opiáceos. Es momento de que decidamos si lo correcto es seguir bajo el modelo actual, drogas más baratas, más dañinas, con cárteles más fragmentados a lo largo de todo el territorio nacional, diversificados en rentas ilícitas ya no sólo procedentes a la producción y venta de sustancias ilegales sino con actividades que implican la delincuencia organizada que ha incrementado los niveles de violencia en el país a lugares insospechados, no sólo en el número de víctimas sino en las expresiones de crueldad nunca imaginadas. Es claro que el modelo prohibicionista no ha aminorado el consumo, no ha debilitado ni la oferta ni la demanda de drogas y aunque nuestra tasa de consumo es todavía baja, en el país no sólo tenemos consumidores sino que debido a nuestra colindancia con el mercado más grande del mundo somos ruta obligada para su paso, condición que nos obliga a ligar dos problemas, el del consumo interno y el del paso de drogas hacia los Estados Unidos. Urge pues iniciar con tan necesario debate nacional, sea usted bienvenido, ¿empezamos? El autor es empresario, ex dirigente de la Coparmex Mexicali.

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