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Columnas CAMELOT

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La risita de 'Javidú' "Somos lo que hacemos" Yo no sé usted, pero a mí me indigna la pinche risita de Javier Duarte, me enfurece saber que en nuestro país hay gente que purga condenas de hasta 10 años por haber robado menos de 5 mil pesos, y que este cínico ladrón hijo de puta pasará menos de 5 años en prisión por haber desfalcado a millones de ciudadanos de Veracruz por un monto, que él ha aceptado, poco inferior a los 2 mil millones de pesos. Desafortunadamente, el gobierno de Peña Nieto no pudo haber terminado de otra forma, una Procuraduría General de la República a modo, que intencionalmente prefirió documentar un delito menor que defender la dignidad de los mexicanos, aun con el riesgo de perder el caso, pero pugnando por dejar en la cárcel al culpable y con ello mandar un sólido mensaje a nuestros políticos: el del fin de la impunidad. Nada, que la dignidad se la lleve el diablo, de ello da testimonio el siguiente dialogo entre el impresentable ladrón y el juez que conduce su proceso: –¿Quiere renunciar a su derecho de ir a un juicio para que se demuestre, lejos de toda duda razonable, que usted es culpable de lo que se le acusa? –Sí, su Señoría. –Entonces le voy a volver a hacer la misma pregunta para que no queden dudas; ¿admite usted, en este momento, la responsabilidad en los delitos que se le imputan? –En base del principio de lealtad y de institucionalidad que rigen mi conducta, sí, su señoría, la acepto. Gracias a su confesión de culpabilidad Duarte pudo acogerse a un procedimiento de juicio abreviado y con ello hacerse acreedor a una pena de 9 años de prisión. Si Duarte observa buena conducta con toda seguridad podrá dejar la prisión en tres años. Cierto es que es un procedimiento de ley, que en opinión del juez marca un precedente por la aceptación de culpabilidad de un ex gobernador encarcelado; personalmente creo que el mensaje enviado desde las oficinas centrales de la PGR es muy grave, es prácticamente una invitación a seguir delinquiendo para muchos de nuestros políticos, total, unos cuantos años de cárcel para luego disfrutar la inmensidad de una fortuna en un país como el nuestro, en donde cualquier delincuente de cuello blanco es socialmente aceptado, ejemplos tenemos muchos. Me ilusiona pensar que la risita burlona de Duarte tarde o temprano terminará convirtiéndose en una mueca de hastío y de dolor debido a que existen procesos abiertos en su contra, procesos que implican haber dirigido una organización criminal, incluso hay uno que tiene hoy en la cárcel a quien fuera su Procurador de Justicia que tiene que ver con desapariciones forzadas, según periodistas locales, hay una fuerte evidencia para suponer que el entonces gobernador no era ajeno a ello. Lo más grave a mi juicio es saber ¿dónde estuvo el pueblo veracruzano durante los últimos 12 años? Siento pena tratando de entender cómo es posible que después del irresponsable de Fidel Herrera pudo llegar uno peor, y lo hizo con el apoyo de la mayoría del pueblo veracruzano, me refiero a Javier Duarte, ¿dónde estuvieron los organismos empresariales, sociales, civiles?, todavía nos preguntamos si no somos cómplices por omisión. No echemos las campanas al vuelo, es tiempo de preguntarnos si esa complicidad no nos cobrará factura en nuestra ciudad o en el estado. El autor es empresario, ex dirigente de la Coparmex Mexicali.

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