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Columnas El desbalance del sexenio

Camelot

"Somos lo que hacemos" Mañana conmemoraremos el Grito de la Independencia, último del presidente Peña Nieto, pretexto para compartir con usted las siguientes líneas respecto al estado del país, este Camelot pretende sintetizar lo destacable para bien y para mal del sexenio que está por terminar. Sea usted bienvenido. Peña Nieto fue juzgado por no haber combatido la corrupción, incluso por haberla fomentado en su círculo más cercano, fue frío y en algunos momentos del sexenio se le percibió arrogante junto con algunos de sus colaboradores, fue laxo con gobernadores vinculados con actos de corrupción, no obstante que en su sexenio haya habido doce detenidos por este motivo, asociado más con la alternancia de partidos políticos en los gobiernos estatales que con la voluntad del presidente. Fue insensible en el manejo de la Casa Blanca, aunque debemos reconocer que el conflicto de interés no figuraba en código penal alguno, por ello hoy más que nunca necesitamos tipificarlo a nivel nacional y estatal. El socavón de Cuernavaca debió de ser un punto de inflexión en su gestión, desafortunadamente decidió sostener a Gerardo Ruiz Esparza contribuyendo con ello al sentimiento de arrogancia que crecía en la población. La tragedia de los 43 ha sido ampliamente documentada, nos guste o no a la mayoría de mexicanos que desconfían de cualquiera investigación elaborada por el Estado mexicano, el narcotráfico y la corrupción del alcalde de Iguala han sido suficientemente documentados, tristemente el mal humor social y la arrogancia del gobierno federal, junto con una clara agenda política de grupos extremistas pertenecientes a la izquierda mexicana, fueron caldo suficiente para responsabilizar a Peña Nieto de esta desgracia, que no es obra de él, sino producto de la descomposición social, delincuencia organizada e impunidad que se vive en nuestro país. Peña Nieto inició su sexenio con el Pacto por México, momento cúspide de su gestión y responsable de profundas reformas estructurales para el país, veo con profunda preocupación que la próxima administración alardea con dar marcha atrás en temas tan trascendentales como la reforma energética, la bancaria, la educativa y la de telecomunicaciones; por vez primera el petróleo y la generación de energéticos podrá respaldarse por el complemento de la inversión privada sin que esto sea un tabú, hoy, y espero que luchemos por sostenerlo, nuestros nuevos maestros concursan por un plaza, lo que garantizará a nuestros niños una mejor preparación, hoy los mexicanos contamos en el bolsillo con el dinero que antes pagamos por servicio de larga distancia. La inflación no es una preocupación, se han creado más de cuatro millones de empleos y en términos generales, con todo y un importante aumento de la deuda como proporción del PIB podemos hablar de finanzas sanas. Entonces, ¿cómo explicar una diferencia de casi 30 millones de votos durante la última elección?, sin duda mucho tuvo que ver una campaña sostenida durante 18 años de Andrés Manuel, la arrogancia y el desdén con el que fueron tratados algunos temas por parte del gobierno federal contribuyó a ello; me preocupa que la falta de involucramiento de la sociedad, la construcción de soluciones sin autocrítica, "Lady Champan" es prueba de ello, junto con el malestar social de una mayoría, muchas veces amorfa, sin rostro, ni nombre, protagonista de las redes sociales, sean artífices de este resultado electoral, ¿por qué? Porque la tentación de seguirlo haciendo es muy grande. El autor es empresario, ex dirigente de la Coparmex Mexicali.

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