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Columnas Mamá Gaby

Camelot

"Somos lo que hacemos" El ser humano define su capacidad de trascender a través de brindarse a los demás, cuando alguien se solidariza ante la adversidad de otros sin contar con mayor vinculo que el deseo de combatirla es cuando se puede dimensionar la grandeza de una persona, máxime si se hace sin distinción alguna más allá que la obligación moral de construir a través del esfuerzo individual una mejor colectividad. De la solidaridad individual nacen increíbles vínculos sociales que mejoran nuestras posibilidades como sociedad. Hace algunas semanas tuve el regalo de ser invitado a platicar con un grupo de internos del Centro de Readaptación Social para Menores Infractores de Mexicali, mi corazón se estremeció al ver como un grupo de jóvenes internos, purgando algunos condenas por homicidio, corrieron a saludar dándole un fuerte abrazo y un beso a Mamá Gaby. Mamá Gaby ha decidido por cuenta propia que sólo se da a través del ejemplo, poco importa si por ello uno compromete la comodidad de sus status quo, dar no es sólo compartir, dar es el principio que se requiere si uno busca la congruencia de sus acciones y de sus querencias, dar no es sólo un fin, sino el medio idóneo para construir una mejor comunidad sustentada en acciones, nos hace congruentes con la búsqueda de un mejor destino para todos, tanto para el que da como para el que recibe. Mamá Gaby junto con Enrique son cabeza de un hogar donde cinco muy buenos hijos hacen lo necesario para abrir sus alas y volar, Mamá Gaby se ha dado el tiempo de llevar a la práctica su derecho, según ella la obligación, de agradecerle a la vida no sólo lo que nos ha dado, sino también lo que nos ha quitado, pero ante todo la obligación moral de plantarle buena cara a la vida y seguir con la mirada de frente sin perder nunca la capacidad de soñar que mañana será un mejor día para todos sólo si nos damos a la tarea de trabajar en ello, de no ser uno más de tantos que nos conformamos con la apatía de vivir para trabajar y no hacer nada por nuestra comunidad; la fórmula para trascender es austeramente fácil: cuántos denarios te di, cuánto denarios me devuelves. Si nuestra obligación natural es la de crear condiciones necesarias para que las generaciones por venir cuenten con mejores herramientas para su desarrollo, entonces es obligado preguntarnos si lo que hacemos es suficiente para lograrlo, si nuestro esfuerzo está a la altura de lo necesario o si nuestro conformismo en algún punto de la vida nos pasará factura por complicidad; éticamente, usted y yo, estamos obligados a trabajar porque los rezagos que, ni usted ni yo tenemos, sean menores para los demás, la ecuación ética y moral es simple y directa, si la brecha de oportunidades se cierra entre los que más tenemos y los que sólo tienen la desesperanza de un difícil presente, entonces en el mediano plazo habremos más que tengamos lo suficiente para que la desesperanza del presente sea menor; éste es el mensaje que he aprendido de Mamá Gaby, es por ello que hace unos días vi la ilusión en los rostros de un grupo de internos por imaginar que tienen esperanza de un futuro mejor, Mamá Gaby gracias infinitas. El autor es empresario, ex dirigente de la Coparmex Mexicali.

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