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Columnas CAMELOT

Camelot

La crisis nicaragüense "Somos lo que hacemos" La crisis que actualmente se vive en Nicaragua tiene motivaciones políticas detonadas por un fundamento económico, la intención del régimen de Ortega de disminuir las pensiones que se pagan en aquel país porque simplemente se han vuelto impagables. Los enfrentamiento entre grupos civiles y los cuerpos adscritos al gobierno arrojan más de 300 muertos; para la generación que hace 30 años vivimos la revolución nicaragüense del Frente Sandinista en contra la dictadura de la familia Somoza, nos resulta difícil de creer que quien fuera la cara visible de esa lucha armada es hoy la caricatura de un dictador que se aferra a la ilusión de gobernar junto con su esposa sin importarle que la sangre de cientos de compatriotas mancille las calles de su país. Si bien en el Camelot de hoy nos ocupamos de Nicaragua, resulta relevante asentar que durante las últimas dos décadas no sólo no hubo un desarrollo democrático que consolidó el crecimiento en Centro y Sudamérica, sino que hubo países en donde fueron tirados al caño todo tipo de esfuerzos en ese sentido por la estupidez y sin razón de la “revolución bolivariana”, sí, esa que sin importar el tamaño de la crisis económica de su país –este año Venezuela tendrá una inflación que rondará el millón por ciento– sigue todavía importando petróleo para enviárselos a sus aliados en la región: me refiero a Cuba y Nicaragua. El despilfarro del gobierno encabezado por Hugo Chávez fue tal que la fiesta populista la llevó a través del financiamiento con dinero de los venezolanos subsidiando el ALBA (la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América), la Unasur (Unión de Naciones Sudamericanas), los petrodólares enviados a sus aliados: El Salvador, Cuba, Nicaragua, Chile, Argentina y pequeñas islas caribeñas, constituyeron un lastre adicional para la frágil economía venezolana; Chávez presumía de haber expropiado 700 empresas, la realidad es que durante el periodo de Chávez y Maduro han cerrado medio millón de empresas en Venezuela, ¿resultado? Una tragedia económica de proporciones catastróficas, producto de la destrucción de la planta productiva del país y de la capacidad técnica de Pdvsa, la empresa petrolera venezolana, país por cierto que cuenta con la mayor reserva de petróleo a nivel mundial. Particularmente grave fue que la mayoría de los países que recibieron estos apoyos no desarrollaron sus economías, al contrario, el subsidio venezolano se tradujo en la creación de más burocracia acompañada de políticas populistas que llevaron a la crisis económica que hoy se vive en aquel país y que, tristemente, no será la única; actualmente Ecuador, Bolivia y Argentina pagan sus excesos castigando el bienestar de su habitantes; Cuba difícilmente sobrevivirá a un par de años difíciles de sus campos agrícolas y Nicaragua tristemente requerirá de muchos muertos más para que se llegue a su solución que asegure la paz en sus calles. El régimen venezolano acaba de anunciar que a menos que usted posea el “carnet de la patria” –son populistas hasta en los nombres–, la gasolina deberá de pagarse a precios de mercado, un litro de agua es 300 veces más caro que uno de gasolina. Esta estupidez, ojo con los que quieren bajar el precio de la gasolina en nuestro país, sólo beneficia a los ricos, a aquellos que tenemos carro, despedazando al mismo tiempo a las finanzas públicas. El autor es empresario, ex dirigente de la Coparmex Mexicali.

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