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Columnas CAMELOT

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Ser Presidente, no líder de partido "Somos lo que hacemos" Andrés Manuel López Obrador, virtual Presidente electo de nuestro país, dijo hace unos días: “No reconocemos otro gobernador electo más que Miguel Barbosa en Puebla”, candidato perdedor de los comicios locales en aquella entidad, elección que por cierto ganó Morena para la presidencia pero apretadamente perdió la gubernatura por lo que en estricto sentido de desconocer el resultado se debería de hacer para las dos. “Esto es una vil venganza por haber ganado las elecciones, venganza orquestada por el INE y por la prensa fifi”, fue parte del comunicado emitido por AMLO luego de darse a conocer la multa de 197 millones de pesos impuesta a Morena por el manejo del Fideicomiso “Por los demás”; extraña muestra de candor de quien será el Presidente de todos los mexicanos y ya no sólo líder de un proyecto político, sobre todo si tomamos en cuenta que Andrés Manuel hizo público en uno de los 50 lineamientos para combatir la corrupción, el número 18: “Se cancelarán fideicomisos o cualquier otro mecanismo utilizado para ocultar fondos públicos y evadir la legalidad y la transparencia”. Andrés Manuel será Presidente por una masiva voluntad de los mexicanos, el resultado contundente de la elección le otorgará un poder que los últimos cuatro no han tenido, la mayoría en ambas cámaras, la de diputados y senadores, así como 18 congresos estatales, bastará con un par de curules que logre hacerse de otros partidos para poder contar con los elementos suficientes para cambiar la Constitución. Es por lo anterior que resulta todo un dilema saber ¿cómo se comportará frente a las instituciones autónomas del Estado cuando las mismas impliquen un fallo en su contra?, pensemos en los casos de la Suprema Corte de Justicia, el INE o el Banco de México. A juzgar por la respuesta que tuvo en el caso del fideicomiso y la ya comentada multa que sancionó el Instituto Nacional Electoral la respuesta al cuestionamiento anterior pareciera tener un temor fundado; Andrés Manuel López Obrador no aceptó cuestionamiento alguno, prefirió aludir al argumento del “compló” en este caso, ya no de la mafia del poder sino de los consejeros ciudadanos del INE y de la prensa “fifi”, en alusión al periódico Reforma, sin aceptar de modo alguno las contundentes conclusiones de un fraudulento esquema de financiamiento paralelo de Morena. Como lo escribió Leonardo Zuckerman hace un par de días: "En la primera prueba de una decisión de un organismo autónomo del Estado, el mismo que le dio el triunfo contundente a AMLO. El próximo Presidente nos enseñó que no está dispuesto a aceptar ningún tipo de resolución que afecte su imagen y la de Morena". ¿Cuál será el Andrés Manuel que defina el rumbo de la presidencia?, ¿cómo actuará ante posibles desencuentros con otras importantes instituciones del país?, habla de la cuarta transformación , pero ¿realmente podrá hacerlo con personajes como Bartlett, Napoleón Gómez Urrutia o Nestora Salgado? Deseo de todo corazón encontrar en él a la persona que tan sólo hace unos días afirmó que lo único que quería es ser un buen Presidente, sí, eso que tanto necesita nuestro país, pero ello implica saber encontrar en los desencuentros los caminos necesarios para la construcción de un mejor México, olvidándose por completo que será Presidente de todos los mexicanos no jefe de un partido político. El autor es empresario, ex dirigente de la Coparmex Mexicali.

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