No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y enterate de todo

Columnas CAMELOT

Camelot

Isabella "Somos lo que hacemos" Fue amor a primera vista, eran casi las tres de la tarde cuando nuestras miradas se cruzaron por primera vez, ella cumplirá 18 años el día de mañana; celebro cada día su compañía en esta increíble aventura que es vivir. Creo que la vida es un extraño camino de encuentros y de muy poco probables coincidencias, por ello me maravillo al asumir que es uno quien finalmente decide con quien coincidir después de haberse encontrado juntos por este camino, yo no tengo duda, desde que nuestros ojos coincidieron, yo decidí hacer mío el regalo más grande que el universo decidió hacerme: ser su papá. La magia de Isabella es tan grande que ilumina cada espacio por el que cruza, es el pretexto perfecto de sus abuelos Olga y René para reclamar verla lo más posible, sin importar que a su otra abuela, Consuelo, la veo poco. Su sonrisa es un monumento a la felicidad, difícilmente se puede encontrar mejor sonrisa que la suya, es una que ilumina y que contagia, es una invitación a disfrutar la vida, la familia, los amigos, a los que están y a los que ya se han ido. Isabella ha aprendido de su mamá que sólo se quiere de verdad cuando el dolor se transforma en alegría, cuando dar no es un tema opcional sino parte natural de nuestra cotidianidad, por ello, todos sus hermanos postizos del Refugio de Amor literalmente pierden un poquito la cabeza cuando Isa acompaña a Alejandra a poner algo de orden en una casa donde casi 50 varones, poco cuerdos pero muy queridos, coinciden con su vida, con sus sueños, con la esperanza de Ale y con la magia de la mejor sonrisa del mundo que como ya es sabido es la de Isa. Somos la suma de muchas coincidencias, nuestra vida se define en parte por el equipaje emocional que nos ha tocado cargar en esta única aventura que es vivir, así como de la sombra y el cobijo con quien hemos decidido hacernos acompañar, yo he tenido la mejor suerte del mundo, mis casi 50 años de viaje los he hecho al cobijo de la mejor sombra posible, mis padres y mis ocho hermanos; la vida ha sido tan grande y generosa que en adición a mis amigos y a Ale me ha dado el enorme regalo que Isabella cuidará a Emiliano, para que Emiliano haga lo propio desde donde quiera que se encuentre cuidando de todos y de Francisco su hermano menor. La vida nos da la oportunidad de definirnos en los demás, de encontrar en nuestras coincidencias el mejor pretexto para un abrazo, un guiño, un beso, el suspiro más profundo posible o la ilusión de saber que el camino se anda con los que uno quiere y que los hijos son sólo eso, la mejor compañía posible si la vida nos ha dado la oportunidad de hacerlos coincidir con nosotros. Quisiera que Isabella siempre estuviera a mi lado, sé que eso no será posible porque deseo de todo corazón que sus alas sigan creciendo para que su vuelo sea próspero, pleno y duradero. Todos somos hijos de alguien; me acaricia el corazón saber que la vida me permitió que Isabella fuera la mía y que ella siga contagiando a medio mundo con la magia de su sonrisa. El autor es empresario, ex dirigente de la Coparmex Mexicali.

Comentarios