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Columnas CAMELOT

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La suma de nuestros recuerdos "Somos lo que hacemos" Somos lo que recordamos, nuestro presente se determina en gran medida por nuestras vivencias y por la suma de nuestros recuerdos; es por ello que no olvidamos ese primer beso, la sensación de un prolongado abrazo, sólo posible entre los amigos de verdad, la risa franca y abierta, una mirada coqueta, retadora, enamorada, el suspiro más grande posible producto de la química que la física del deseo produce en nuestros cuerpos, un beso largo, profundo y enamorado que come nuestros labios y con ellos la ilusión que es esperanza de que dos sean siempre uno. Soy lo que siento, pero también lo que he sentido, mi capacidad de amar, de entregarme, de soñar, de enamorar es directamente proporcional a mi calidad y condición humana; no solo soy el producto de mis circunstancias, soy la suma de mis recuerdos y con ellos construyo mi presente que es la base de mis sueños futuros, soy, al igual que usted, una historia inconclusa que reúne en ella mis esperanzas y mis querencias; el presente es sólo un momento de nuestra vida esperando seguir acumulando suspiros y sonrisas para que cuando el final llegue, sea plácido y por ende bien recibido. No sólo nos marcan algunos de nuestros momentos, también lo hacen los recuerdos que atesoramos como únicos, algunos irrepetibles otros más cotidianos, el aroma a los azahares de la casa materna, el recuerdo del olor del oporto de la abuela Natalia, el sabor de un tequila que raspa la garganta en el brindis con mamá, la risa de Isabella, la mirada pícara de Francisco, el primer gran paso de Emiliano, la risa franca de papá en el jardín de la casa bajo un cielo lleno de estrellas, la voz de David Felipe Gutierrez, poeta como el que más, interpretando su cante jondo buscando el punto exacto entre el nadir y el zenit. La definición de lo que soy también es producto de mis seres más queridos, yo al igual que usted no puedo explicar mi existencia sin el acompañamiento de mis 8 hermanos o de mis mejores amigos, no me entiendo sin la mano de Alejandra y sin mis recuerdos de un lunar en medio de la mano, no sería yo si mis ausencias no marcaran la presencia diaria de mis pasos y con ellas los recuerdos de mis muertos siempre tan vivos; no puedo entender lo que soy si no hubiera mamado en casa la honestidad de mi padre, el valor de mi madre, la entrega de mis hermanos y el calor de hogar que siempre he sentido cuando alguno de ellos está cerca de mí, no pudiera entender mi presente sin la presencia de una sólo de mis querencias, soy pues, lo que ellos han hecho de mí, soy el testimonio de que uno es lo que quiere y lo que le rodea, soy al igual que usted, la suma de mis miedos, de mis sueños, de mis amores, de mis muertos, de mis vivos y de lo que quiero seguir siendo durante el tiempo que me quede por vivir, soy al igual que usted, lo que quiero que los demás sean. Somos un pequeñísimo espacio en el presente que acumula sueños y esperanzas en la búsqueda de un mejor futuro; somos la suma de todos nuestros recuerdos. El autor es empresario, ex dirigente de la Coparmex Mexicali.

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