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Columnas CAMELOT

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El populista y la educación "Somos lo que hacemos" Apenas hace unos días fue 15 de mayo, Día del Maestro, justo en medio de un proceso electoral durante el cual el puntero en todas las encuestas no ha tenido empacho alguno en decir que derogará le reforma educativa, reforma no potestad exclusiva del presidente Peña Nieto, quien junto con su grupo de operadores políticos tuvieron el mérito de haber sabido instrumentarla, sino de un importantísimo grupo de la sociedad que durante años hemos demandado no sólo mayores presupuestos para la educación en nuestro país, sino invertir en la calidad de la misma, tema olvidado por las practicas corporativistas con las que durante años han operado los sindicatos magisteriales en México. Uno tiene el derecho a estar enojado, tiene el indudable derecho de querer mandar al diablo a los malos políticos que gobiernan nuestro país, tiene el derecho de pensar que los senadores, diputados, gobernadores, presidentes municipales, regidores son un lastre a quienes sólo les interesa medrar y joder al pueblo; es más, uno tiene el derecho de estar tan enojado que valore seriamente votar por la que, yo considero, es la peor opción, Andrés Manuel; pero lo que definitivamente no tenemos es el derecho de acabar con la esperanza de que nuestros niños tengan un futuro mejor, el tema es estúpidamente sencillo, los maestros deben ser evaluados y de ser necesario deben ser capacitados para su crecimiento profesional, lo que nunca más debemos consentir es que un maestro gane su derecho a tener una plaza por estar invadiendo cada año el centro de la ciudad de Oaxaca, cerrando carreteras, vandalizando edificios públicos o agrediendo a aquellos que decidieron no cerrar aulas y continuar con sus clases. Se vale pensar que AMLO merece una oportunidad, lo verdaderamente abusivo, la verdadera tragedia de nuestro país, es que millones de mexicanos no se sientan indignados porque su rayito de esperanza amenace con cancelar el futuro de nuestro país derogando la reforma educativa, no, tristemente lo más probable es que no sea Andrés Manuel quien se vaya a la Chingada (rancho de su propiedad), si cancelamos esta reforma seremos millones quienes terminaremos por esos rumbos. Compare usted las siguientes dos declaraciones, la primera de un hombre que entiende la importancia de construir una mejor sociedad, Claudio X González: “El pacto entre Morena, los elbistas y la CNTE para cancelar la reforma educativa muestra las prioridades –primero las prebendas sindicales y los votos, así como el calado moral de los pactantes– el derecho de la niñez a una educación de calidad es tema secundario”; la siguiente es de quien ha sido anunciado como el próximo secretario de Educación en el futuro gabinete de Andrés Manuel, Esteban Moctezuma: “Uno de los grandes problemas de la reforma educativa es que agredió al maestro mexicano. Le quitamos la fuerza moral y el lugar social al maestro. Hay que regresárselo”; quitarles el derecho de heredar una plaza y ser evaluados teniendo la oportunidad de aprobar un examen en tres oportunidades, y en caso de no hacerlo no poder ser despedidos, no es quitarle la fuerza moral a su profesión, es no importarle el futuro de millones de mexicanos. Sigamos pensando en AMLO como la solución, pobre nuestro México, el problema no es solo tener políticos corruptos, tal vez el más grande sea el cortoplacismo de sus ciudadanos. El autor es empresario, ex dirigente de la Coparmex Mexicali.

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