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No tiene la culpa el indio, sino quien reparte los toques "Somos lo que hacemos" Se dice que uno llega a conocer la dimensión de un ser humano por la forma en la que trata a los animales, poco importa nuestra educación o la falta de ella, si crecimos al amparo de una pareja de padres o si estos se divorciaron, si tuvimos o no la oportunidad de escuchar historias de la mano de nuestra abuela; uno es lo que es por lo que hace, no por lo que dice, mire que nuestros políticos han sido generosos en darnos claros testimonios de ello, uno trata a los demás como uno cree que deba de hacerlo, salen sobrando las filias políticas o religiosas, un buen pelado, y con ello no sólo me refiero al sexo masculino, es aquel o aquella que no abusa de una situación de poder, tan sencillo como eso. Ahora resulta que los empleados de una empresa privada que fueron contratados para ganarse el pan de una manera honesta tienen que dar explicaciones a cualquiera que se las pida, bueno eso de pedir es una exageración, desconozco si usted ha tenido la oportunidad de ver el testimonio en video en el que aparece el prócer de nuestro valle, el maestro de la argumentación y del estudio de la problemática hidráulica de la cuenca sur del Río Colorado, me refiero a Rigoberto Campos ordenándole a un trabajador que compruebe el permiso para hacerse acompañar por un perro, de un K9 dice una voz chillona de mujer que no refleja nada más que la estulticia que da la oportunidad de grabar una estupidez, tanta, que termina grabando como al final de su recorrido, el carismático líder, pienso yo financiado por Nancy y seguramente asesorado por sus estrategas de la comunicación “el sopas” Norzagaray y Modesto Ortega; se le ocurre darle una descarga eléctrica al perro que iba en retirada, al parecer más asustado que el tipo que no está preparado para ser guardia y lo conducía en su huida, que a su vez es aprovechada para que Campos, eso sí de ladito, ni siquiera de frente, le propine tan inmerecido castigo. ¿Pero por qué carajos darle una descarga eléctrica al perro?, yo creo que el motivo fue la mala suerte de toparse en el camino con el liderazgo de quien dice encabezar a los campesinos, pero que no siembra, que dice conocer la problemática del agua, pero que cuando se le invita a debatir soluciones al respecto simplemente no aparece, que dice defender a nuestra gente sin importarle que los empleos que se pueden generar se pierdan en el camino, ya lo sabemos, no tiene la culpa el indio sino quien lo hace compadre, de verdad no vaya a ser que al final los toques que le dieron a un pobre animal terminen electrocutándonos algo más allá que nuestra dignidad. Por supuesto se vale no estar de acuerdo, pero al hacerlo hay que hacerlo de frente, con argumentos y con la fuerza de las ideas y la posibilidad de defenderlas con los hechos que respalden nuestros dichos. No cualquiera maltrata a un pobre animal; al respecto un par de preguntas: ¿y los ciudadanos que defienden a los animales, y los ciudadanos que decimos querer más empleos para nuestra gente?, ¿son estos los liderazgos que nuestra comunidad demanda?, urge altura de miras. * El autor es empresario, ex dirigente de la Coparmex Mexicali.

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