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Columnas CAMELOT

Camelot

Meade y el proceso por venir "Somos lo que hacemos" Recientemente se ha escuchado que el presidente Peña Nieto ha dicho en algunas reuniones con empresarios y políticos: –Sé que se habla más de mis defectos, de si he leído libros o no, de los errores que durante mi gestión he cometido, de lo que no sé, pero les aseguro que si de algo sé es precisamente saber ganar elecciones. Al Presidente se le percibió cómodo durante el proceso para la designación de quien será el candidato de su partido, poco importó si hubo o no despistados; no tengo la menor duda de que el trabajo que se hizo al interior de su partido le permitió un proceso de operación, tanto para con los miembros del gabinete que no se vieron favorecidos, particularmente Osorio Chong, quien no sólo se plegó a la instrucción presidencial sino que permanecerá como Secretario de Gobernación y a Aurelio Nuño, a quien presumiblemente veremos muy pronto coordinando la campaña presidencial. La forma en la que los seis sectores tradicionales del PRI se adhirieron a la candidatura de José Antonio Meade ha sido al más puro estilo del viejo partido, ese que nos demuestra que el priismo de siempre sigue más vivo que nunca. Tristeza aparte, seguramente motivo de otro Camelot es el hecho de que los demás partidos políticos apelen a prácticamente el mismo método para elegir a sus candidatos, al diablo la democracia, lo importante es el cortoplacismo que representa ganar. Será fundamental que Meade conserve su esencia de candidato del PRI no priista, su perfil es fresco y respetado prácticamente en cualquier círculo de la esfera nacional, sin embargo, tiene un desafortunado lastre, ser nominado por el partido con el mayor índice de rechazo, arropado por un sistema corrupto y corruptor de la mayoría de las causas públicas. Muchos de los ejercicios que se realizaron para conocer el efecto de la candidatura de Meade mostraron que tiene atributos para quitarle votos a una parte importante del panismo descontento con su actual dirigencia nacional por el secuestro que ha hecho del partido con tal de ser el candidato presidencial, y de otro importante sector de la población que rechaza sistemáticamente la posibilidad de que Andrés Manuel López Obrador sea presidente. Relevante será el tiempo previsto para la realización de precampañas y con ello utilizar los espacios públicos que la ley electoral prevé, especialmente en los medios masivos de comunicación, por lo que seguramente veremos a otro precandidato inscrito en el proceso al interior del PRI para que esta ventana de oportunidad sea aprovechada y con ello fortalecer la imagen de Meade. ¿Le permitirán criticar la corrupción del sistema ejemplificada en la "Casa Blanca", en Duarte o en Borge?, ¿tendrá la capacidad de transmitir su esencia sin verse contaminado por el ADN del priismo rancio, corrupto y tradicional? Personalmente considero que si tiene la capacidad de hacerlo entonces su candidatura será sumamente competitiva, ojalá que así sea, la capacidad de Meade no está en duda, lo que sí está es el margen que tiene para desmarcarse de la mala imagen del PRI. El autor es empresario, ex dirigente de la Coparmex Mexicali.

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