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¿Qué tiene que ver la palabra momia con el betún? El curioso origen de un término milenario

Aunque hoy la palabra momia nos remite al antiguo Egipto y a sus faraones, su origen está relacionado con una sustancia oscura y resinosa que se utilizaba para conservar cuerpos.

¿Qué tiene que ver la palabra momia con el betún? El curioso origen de un término milenario

Mexicali,B.C.- ¿Qué tienen en común una momia egipcia y el betún? Aunque a primera vista parecen conceptos completamente distintos, ambos están unidos por una historia que se remonta a siglos atrás y que explica por qué los cuerpos embalsamados terminaron recibiendo ese nombre.

La respuesta está en la etimología. La palabra momia procede del árabe clásico mūmiyā, término relacionado con el betún utilizado para embalsamar cadáveres, que a su vez tiene raíces en el persa mum, asociado con la cera. Así, una sustancia empleada para conservar cuerpos terminó dando nombre a los propios cuerpos preservados.

Del betún a las momias: ¿cómo surgió la palabra?

En el imaginario popular, las momias están estrechamente relacionadas con el antiguo Egipto, donde se desarrollaron complejos métodos para preservar a los muertos. Sin embargo, el nombre que utilizamos actualmente tiene una historia lingüística que va más allá de las tumbas y los sarcófagos.

El término mūmiyā se utilizaba para referirse a una sustancia bituminosa, oscura y de apariencia resinosa, conocida en distintas regiones de Oriente. Su asociación con las prácticas de embalsamamiento contribuyó a que la palabra pasara de nombrar un material a identificar los cuerpos conservados con él.

Con el paso del tiempo, el significado se amplió hasta designar a los cadáveres que permanecían preservados durante largos periodos, una acepción que continúa vigente en la actualidad.

Tomada de la red

Cuando las momias se convirtieron en supuestos remedios

La historia tiene un capítulo todavía más sorprendente. Durante la Edad Media y siglos posteriores, en Europa se extendió la creencia de que la llamada mummia tenía propiedades medicinales.

El término comenzó asociado con sustancias bituminosas que se comercializaban como remedios. Sin embargo, la confusión entre ese material y los cuerpos embalsamados favoreció una práctica que hoy resulta difícil de imaginar: el uso de restos de momias como supuestos medicamentos.

De acuerdo con el Museo Nacional de Historia Natural de Chile, el polvo de momia llegó a consumirse mezclado con agua, miel o bebidas alcohólicas. Se le atribuían beneficios para distintas dolencias, aunque esas supuestas propiedades curativas no contaban con fundamentos científicos.

La demanda fue tal que impulsó el comercio de restos humanos y, ante la escasez de momias auténticas, también aparecieron falsificaciones destinadas a satisfacer el mercado europeo.

Una palabra que conserva la huella de la historia

Hoy, la palabra momia se utiliza para describir un cuerpo humano o animal cuyos tejidos se han preservado mediante procesos naturales o artificiales. La conservación puede producirse por condiciones ambientales, como la sequedad extrema o el frío, o mediante técnicas deliberadas de embalsamamiento.

Lo curioso es que el nombre guarda la memoria de una época en la que las sustancias empleadas para conservar los cuerpos y las creencias sobre sus supuestos poderes medicinales se mezclaron hasta cambiar el significado de un término.

Así, detrás de la palabra momia no solo hay una historia de faraones, rituales funerarios y cuerpos preservados: también existe un vínculo inesperado con el betún y con las creencias que circularon durante siglos entre Oriente y Europa.

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