Un hombre usó durante 30 años una roca como tope de puerta sin saber que era un meteorito valorado en 100 mil dólares
La pieza pesaba 10.22 kilos y fue encontrada en una granja en los años 30, pero su origen extraterrestre no fue confirmado hasta décadas después, cuando fue analizada por especialistas.

Durante décadas, una familia de Michigan tuvo frente a sus ojos una pieza procedente del espacio sin saber realmente lo que tenía.
Una roca de 10.22 kilos, encontrada en una granja cerca de Edmore, terminó siendo utilizada como tope para mantener abierta la puerta de un granero y acompañó a una familia durante años hasta que, casi tres décadas después, fue analizada por especialistas.
La historia comenzó en la década de 1930, cuando una enorme roca cayó en una granja cercana a Edmore, Michigan. De acuerdo con el relato conservado por los antiguos propietarios, el impacto provocó un fuerte estruendo y dejó un cráter en el terreno.
A la mañana siguiente, el granjero y su padre acudieron al lugar, excavaron y encontraron la pieza, que todavía habría estado caliente.
Aunque algunas fuentes posteriores sitúan la caída en 1939, esa fecha forma parte de la historia asociada al ejemplar y no de un registro científico realizado en aquel momento.
Una roca que terminó siendo parte de la vida cotidiana
Con el paso de los años, la pieza dejó de ser vista como algo extraordinario y pasó a formar parte de la vida cotidiana de la granja. El objeto, que pesaba más de 10 kilos, fue utilizado simplemente como tope para mantener abierta la puerta de un cobertizo.
En 1988, un hombre compró la propiedad y preguntó por aquella extraña roca que estaba en el suelo. El antiguo dueño le explicó que su familia la había desenterrado décadas atrás y que, según ellos, se trataba del meteorito que había caído en el lugar. La pieza quedó incluida en la venta.
El nuevo propietario permaneció algunos años en la granja antes de mudarse y decidió llevarse consigo la roca. Durante aproximadamente 30 años siguió utilizándola como tope de puerta, mientras sus hijos incluso la llevaron al colegio para mostrársela a sus compañeros.
La posibilidad de que realmente fuera un meteorito seguía presente, pero nunca se había comprobado científicamente. La pieza permaneció durante años en la vida familiar sin que nadie tuviera demasiada prisa por determinar su verdadero origen.
Un meteorito cae sobre Michigan y cambia la historia
La situación cambió en enero de 2018, cuando otro meteorito explotó sobre Michigan y produjo un destello que pudo observarse desde varios estados de Estados Unidos y Canadá. El fenómeno también provocó vibraciones que fueron comparadas con un pequeño evento sísmico.
Los fragmentos que llegaron al suelo provocaron una búsqueda entre investigadores y aficionados, además del interés de compradores que querían adquirir piezas. Incluso se ofreció una recompensa de 20 mil dólares por encontrar un fragmento suficientemente grande.
Aquel fenómeno hizo que el propietario recordara la roca que llevaba décadas utilizando y comenzara a preguntarse si aquella pieza que había tratado como un simple objeto doméstico podía tener realmente un valor considerable.
La geóloga que confirmó su origen extraterrestre
Finalmente, el propietario llevó la roca a Central Michigan University, donde fue examinada por la geóloga Mona Sirbescu. Durante 18 años, Sirbescu había recibido numerosas muestras que sus propietarios creían que eran meteoritos, pero ninguna había resultado ser auténtica.
Esta vez, sin embargo, el análisis fue diferente. La pieza presentó una composición aproximada de 88.5% de hierro y 11.5% de níquel, características compatibles con un meteorito metálico. Una muestra fue enviada posteriormente al Smithsonian Institution, donde se confirmó su origen extraterrestre.
Con 10.22 kilos de peso y unas dimensiones aproximadas de 17 × 20 × 23 centímetros, el ejemplar fue identificado como el sexto meteorito más grande registrado en Michigan y recibió el nombre de Edmore, por la localidad cercana al sitio donde fue encontrado.
De tope de puerta a pieza de colección
Los estudios posteriores determinaron que se trata de un meteorito de hierro del grupo IIIAB y permitieron identificar en su interior el patrón de Widmanstätten, una estructura característica que se forma durante el enfriamiento extremadamente lento del metal dentro del cuerpo del que procede.
La pieza fue valorada entonces en unos 100 mil dólares, una cifra muy distinta al valor que la familia había atribuido durante décadas a aquella roca.
Así, un objeto que durante años sirvió para evitar que una puerta se cerrara terminó reconocido oficialmente como un meteorito y como una pieza excepcional dentro de los ejemplares encontrados en Michigan.
Lo que parecía una roca cualquiera había permanecido durante décadas a plena vista, convertida en un inesperado tesoro.
Sigue nuestro canal de WhatsApp
Recibe las noticias más importantes del día. Da click aquí





Grupo Healy © Copyright Impresora y Editorial S.A. de C.V. Todos los derechos reservados