Castores que antes eran considerados una molestia ahora ayudan a recuperar ríos de Utah y Colorado al construir represas que conservan agua, crean refugios para peces y reducen el impacto de la sequía
Trasladados desde 2019 al Price River, estos animales han construido represas que retienen agua y crean refugios para peces y fauna en una región afectada por sequías extremas, aunque su recuperación también depende de otras medidas ambientales.

La sequía extrema ha llevado a varios ríos de Utah y Colorado al límite, pero una estrategia poco convencional está ayudando a recuperar sus ecosistemas: reubicar castores para que construyan represas y humedales capaces de conservar agua cuando los cauces comienzan a secarse.
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¿Por qué los castores pueden ayudar a recuperar un río?
Los castores son considerados una “especie clave” porque su actividad puede modificar de manera importante el ecosistema que los rodea.
Al construir represas, estos animales reducen la velocidad del agua y generan estanques y humedales. En periodos de sequía, esos espacios pueden funcionar como refugio para peces y otras especies acuáticas.
La presencia de castores también puede favorecer la calidad del agua, la disponibilidad de nutrientes y la recuperación de poblaciones de peces, además de contribuir a reducir el riesgo y la intensidad de algunos incendios forestales.

¿Cómo comenzó el proyecto de reubicación de castores?
En 2019, Emma Doden, entonces estudiante de maestría, y un equipo de investigadores de Utah State University comenzaron un proyecto de translocación en el Price River, en Utah.
Los castores fueron trasladados después de ser capturados o retirados de sus lugares originales debido a conflictos con infraestructura, porque eran considerados una molestia o porque se encontraban en situación de riesgo.
Antes de ser llevados al nuevo sitio, los animales pasaron por un breve periodo de cuarentena.
¿Todos los castores lograron adaptarse al Price River?
Algunos de los animales trasladados murieron al no conseguir adaptarse a su nuevo entorno o fueron víctimas de depredadores.
Otros abandonaron por su cuenta las zonas donde habían sido liberados.
Sin embargo, suficientes castores permanecieron en el área y construyeron represas desde 2019 para que los investigadores comenzaran a observar cambios en el río.
Entre los principales efectos señalados están:
- Mayores niveles de agua en el río.
- Recuperación de las poblaciones de peces.
- Creación de estanques y humedales.
- Mayor disponibilidad de refugios para la fauna durante las sequías.
- Recuperación de zonas de vegetación cercana al cauce.
- Posibles beneficios para la recreación y el turismo.
¿Qué pasó con el Price River?
El Price River, afluente del río Colorado, atraviesa la localidad de Helper, Utah, donde actividades como kayak, pesca y navegación recreativa se han vuelto parte de la recuperación de la zona.
Una columna publicada en The Salt Lake Tribune en 2025, seis años después del inicio de la translocación, describió la revitalización del río como un factor que ayudó a la comunidad.
La recuperación, sin embargo, no se debió únicamente a los castores. También participaron inversiones federales para retirar residuos, desmontar estructuras hidráulicas antiguas y mejorar las regulaciones relacionadas con el pastoreo agrícola.

¿Los castores también están ayudando en otros ríos?
El proyecto del Price River forma parte de una tendencia más amplia en Utah. En otros cauces afectados por la sequía, investigadores han comenzado a trasladar castores o incluso a construir estructuras que imitan sus represas.
Uno de los sitios de interés es el río San Rafael, donde una inundación natural favoreció el regreso de castores.
De acuerdo con información citada por KUER, en ese tramo el hábitat ribereño aumentó 230% y se registraron algunos de los patrones de flujo más diversos del río.
¿Por qué los castores habían desaparecido de estos ecosistemas?
La situación actual contrasta con el pasado de la especie. Los castores estuvieron cerca de desaparecer debido a la intensa actividad de captura durante el auge de la industria peletera.
Posteriormente también fueron perseguidos porque sus represas podían afectar infraestructura o terrenos utilizados por las personas.
Los programas de conservación y la recuperación de sus poblaciones han cambiado esa percepción en distintas regiones, mientras investigadores estudian nuevamente su papel como “ingenieros” naturales de los ecosistemas.
La experiencia en Utah muestra que los castores pueden formar parte de las estrategias para recuperar ríos afectados por la sequía, aunque no constituyen por sí solos una solución al deterioro hídrico. La recuperación del Price River también estuvo relacionada con inversiones ambientales, manejo del territorio y medidas de conservación.
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