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Psicólogos señalan que bajar la mirada al conversar no siempre significa timidez o desinterés sino que puede ser una forma de concentrarse para pensar mejor la respuesta

Estudios sobre el contacto visual muestran que apartar los ojos puede ayudar a reducir la carga mental al responder preguntas difíciles, aunque su significado depende del contexto y de otras señales durante la conversación.

Psicólogos señalan que bajar la mirada al conversar no siempre significa timidez o desinterés sino que puede ser una forma de concentrarse para pensar mejor la respuesta

Bajar la mirada mientras alguien habla suele interpretarse como timidez, inseguridad o desconfianza, pero la psicología señala que este gesto puede tener distintos significados dependiendo de la situación.

Apartar los ojos durante una conversación también puede estar relacionado con la concentración y el esfuerzo mental necesario para pensar una respuesta.

Distintos estudios publicados en Frontiers in Psychology y Cognition han analizado cómo las personas utilizan la mirada durante una conversación y muestran que un solo gesto no es suficiente para determinar qué está pensando o sintiendo alguien.

La mirada también ayuda a organizar una conversación

Los primeros estudios sobre este comportamiento incluyen los trabajos de Michael Argyle y Adam Kendon, quienes observaron que las personas alternan continuamente entre mirar a su interlocutor y apartar los ojos mientras conversan.

Este movimiento no ocurre necesariamente al azar. Según los trabajos de Kendon, la dirección de la mirada ayuda a regular los turnos de palabra y puede marcar cuándo una persona terminó de hablar o cuándo la otra está por responder.

Una revisión publicada en Frontiers in Psychology, que analizó 29 investigaciones sobre conversaciones entre adultos, encontró que el contacto visual también permite observar la reacción del interlocutor y ayuda a evitar interrupciones o malentendidos.

El análisis señaló además que quien escucha suele mantener la mirada durante más tiempo que quien está hablando, por lo que el contacto visual cambia constantemente a lo largo de una conversación.

Cuándo podría relacionarse con desinterés

Bajar la mirada por sí solo no permite concluir que alguien está aburrido o que quiere terminar una conversación. Para interpretar ese comportamiento es necesario observar qué ocurre al mismo tiempo.

Por ejemplo, una falta de contacto visual acompañada de respuestas muy breves, pocos gestos, el cuerpo orientado hacia otro lado o intentos de terminar la charla puede formar parte de un conjunto de señales asociado con poco interés en continuar la interacción.

En cambio, si una persona aparta los ojos durante unos segundos mientras piensa qué responder, el significado puede ser completamente distinto.

Apartar la mirada mientras se conversa puede ayudar a una persona a concentrarse y pensar su respuesta, especialmente ante preguntas difíciles. Foto: pexels

Apartar los ojos puede ayudar a pensar

Una de las explicaciones estudiadas por la psicología es que desviar la mirada puede liberar recursos cognitivos, es decir, capacidad mental que una persona necesita para concentrarse en una tarea.

Un experimento publicado en la revista Cognition encontró que mantener el contacto visual podía dificultar determinadas tareas verbales. Los participantes tardaban más en generar palabras cuando tenían delante un rostro que los miraba que cuando la mirada de ese rostro estaba desviada.

Otros estudios sobre la evitación de la mirada también encontraron que este comportamiento aparece con mayor frecuencia cuando las preguntas se vuelven difíciles y puede favorecer respuestas más precisas.

Por eso, alguien que mira hacia el piso o hacia otro lado antes de contestar podría estar concentrándose para elaborar una respuesta, en lugar de ignorar a la persona que tiene enfrente.

La timidez también puede influir

Esto no significa que la mirada baja nunca esté relacionada con la timidez o la ansiedad. Una revisión sistemática sobre el trastorno de ansiedad social encontró que los adultos que lo presentan muestran con mayor frecuencia evitación visual y menos contacto ocular ante expresiones faciales positivas y negativas.

La diferencia está en que no existe una interpretación universal para bajar la mirada. El mismo comportamiento puede aparecer cuando alguien intenta pensar, cuando se siente ansioso, cuando busca reducir la intensidad de una interacción o cuando ha perdido interés en la conversación.

Por ello, la psicología recomienda observar el contexto y el conjunto de comportamientos, en lugar de interpretar la personalidad o las intenciones de una persona a partir de un solo gesto.

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