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El “guepardo americano” no era un guepardo: el ADN antiguo reveló que el Miracinonyx trumani era pariente del puma y que pudo comer salmones en el norte de América

Su parecido físico provocó la confusión durante décadas, pero los nuevos hallazgos permiten conocer mejor su origen y la forma en que se alimentaba.

El “guepardo americano” no era un guepardo: el ADN antiguo reveló que el Miracinonyx trumani era pariente del puma y que pudo comer salmones en el norte de América

Durante décadas, el Miracinonyx trumani fue conocido como el “guepardo americano” por su cuerpo ligero, sus patas largas y una apariencia que recordaba al veloz felino africano.

Sin embargo, un nuevo análisis de ADN antiguo y fósiles encontrados en el Yukón cambió la interpretación sobre su origen y forma de vida: el animal no pertenecía a la misma rama que los guepardos, sino que era un linaje hermano del puma moderno, del que se separó hace unos 2.6 millones de años.

El estudio, publicado en la revista Current Biology, también aporta pistas sobre la alimentación de esta especie.

Los restos fósiles del Yukón, con una antigüedad de entre 23 mil y 31 mil años, sugieren que algunas poblaciones del norte podían aprovechar peces migratorios, probablemente salmones, además de sus recursos habituales.

El hallazgo muestra que este felino pudo adaptarse a distintos ambientes y desarrollar comportamientos de caza diferentes según la región donde vivía.

El ADN cambió el parentesco del “guepardo americano”

La apariencia del Miracinonyx trumani fue durante mucho tiempo la principal razón para compararlo con los guepardos. Su cuerpo ligero y sus patas largas daban la impresión de que se trataba de un felino adaptado para correr a gran velocidad.

El nuevo análisis genético modificó esa interpretación. Los genomas antiguos estudiados indican que el Miracinonyx trumani era un linaje hermano del puma moderno, con una separación estimada hace aproximadamente 2.6 millones de años.

Esto significa que el animal no era un guepardo que hubiera llegado a Norteamérica. Era un felino norteamericano con una historia evolutiva propia, aunque algunas de sus características físicas fueran similares a las del cazador africano.

¿Por qué se parecía tanto a un guepardo?

La explicación está en un fenómeno conocido como evolución convergente.

Este proceso ocurre cuando especies que no tienen un parentesco cercano desarrollan características parecidas porque enfrentan condiciones ambientales o necesidades similares.

En el caso del Miracinonyx, la forma de su cuerpo llevó durante décadas a relacionarlo con los guepardos. Sin embargo, su parentesco genético apunta hacia el puma.

El resultado es una combinación de características que complicaba su identificación: tenía rasgos que recuerdan al puma, pero también otros asociados con el guepardo.

Por eso, el nuevo análisis no elimina la capacidad del animal para correr, sino que cambia la manera de entender por qué tenía esa apariencia.

Los fósiles del Yukón revelan otra parte de su historia

El estudio también encontró información relevante en fósiles procedentes del Yukón, en el extremo norte de América.

Los restos tienen entre 23 mil y 31 mil años y sugieren que algunas poblaciones de Miracinonyx trumani podían aprovechar peces migratorios, probablemente salmones, como parte de su alimentación.

Esta posibilidad resulta relevante porque muestra que el animal no necesariamente dependía de una sola estrategia para conseguir alimento.

Los investigadores relacionan esta conducta con las condiciones del norte, donde existían veranos cortos, días muy largos y periodos estacionales de abundancia de alimento.

En ese entorno, la capacidad para aprovechar diferentes recursos podía ser más útil que depender únicamente de la persecución de presas terrestres.

Un mismo felino podía comportarse de manera diferente según la región

Los hallazgos también apuntan a que las poblaciones del Miracinonyx trumani no necesariamente vivían de la misma manera en todo su territorio.

Las condiciones del norte podían favorecer comportamientos de caza distintos a los desarrollados por poblaciones que habitaban regiones más al sur.

El frío, los periodos prolongados de luz y la disponibilidad estacional de determinados recursos habrían influido en la forma en que estos animales conseguían alimento.

Así, el Miracinonyx trumani deja atrás la imagen de una simple versión americana del guepardo. Los datos genéticos y fósiles lo presentan como un felino emparentado con el puma, capaz de aprovechar diferentes recursos y adaptarse a las condiciones de su entorno durante el Pleistoceno americano.

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