El Imparcial / Lo Curioso / Riñones

¿Qué pasa dentro del cuerpo cuando recibe un riñón que perteneció a otra persona? El nuevo órgano debe integrarse al organismo mientras los médicos trabajan para protegerlo del rechazo y conservar su funcionamiento

El órgano trasplantado puede sustituir funciones esenciales de los riñones dañados y mantenerse activo durante años, pero requiere medicamentos y vigilancia para reducir el riesgo de rechazo

¿Qué pasa dentro del cuerpo cuando recibe un riñón que perteneció a otra persona? El nuevo órgano debe integrarse al organismo mientras los médicos trabajan para protegerlo del rechazo y conservar su funcionamiento

En 2024, España realizó 4,047 trasplantes renales, de acuerdo con los datos de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), organismo dependiente del Ministerio de Sanidad. Detrás de cada procedimiento existe un proceso que continúa mucho después de la cirugía.

El nuevo órgano asume tareas esenciales que los riñones dañados ya no pueden realizar, entre ellas filtrar la sangre, eliminar toxinas, controlar los líquidos del organismo y mantener el equilibrio de electrolitos y la acidez sanguínea.

Para EFE, el doctor Ramón Delgado Lillo, jefe de Servicio de Nefrología del Hospital Universitario Ruber Juan Bravo y del Hospital Quirónsalud Valle del Henares, explica que, con controles médicos e inmunosupresores, el organismo puede aceptar el nuevo riñón y evitar el rechazo.

Te puede interesar: Este síntoma después de los 50 años puede ser una señal de cáncer de riñón, vejiga o próstata, advierte urólogo

Factores como la genética, lesiones, medicamentos y enfermedades como la diabetes, aumentan el riesgo de enfermedades renales | Foto: ilustrativa

¿Cuánto tiempo puede funcionar un riñón trasplantado?

La duración varía entre pacientes y depende de distintos factores. Según el especialista, la mayoría de los riñones trasplantados funcionan correctamente durante más de 10 años.

Los órganos procedentes de donantes vivos suelen tener una duración mayor, aunque también existen casos en los que el injerto llega a funcionar durante el doble de ese tiempo.

Para conservarlo, los controles son fundamentales e incluyen:

  • Análisis de sangre y orina
  • Vigilancia de la función renal
  • Ajuste de la medicación inmunosupresora
  • Seguimiento de síntomas
  • Hábitos de vida saludables

Durante los primeros meses las revisiones suelen ser más frecuentes y posteriormente se espacian de acuerdo con la evolución de cada paciente.

¿El riñón empieza a funcionar inmediatamente?

En muchos casos sí. Los riñones de donante vivo suelen comenzar a funcionar desde el principio, mientras que los procedentes de un donante fallecido pueden tardar más debido al tiempo que permanecieron conservados.

Este periodo se conoce como tiempo de isquemia. En determinadas circunstancias, el paciente puede necesitar alguna sesión de diálisis mientras el nuevo órgano comienza a trabajar.

El rechazo puede ser difícil de detectar

Uno de los principales riesgos después del procedimiento es el rechazo del injerto. Sin embargo, no necesariamente provoca síntomas evidentes al principio.

El aumento de la creatinina en sangre puede ser una de las primeras señales detectadas mediante análisis. También pueden aparecer:

  • Menor producción de orina
  • Proteínas o sangre en la orina
  • Hinchazón de piernas, tobillos o párpados
  • Aumento rápido de peso
  • Fatiga o náuseas
  • Dolor en la zona del injerto
  • Fiebre leve
  • Presión arterial elevada

Detectarlo oportunamente puede permitir ajustar el tratamiento o utilizar terapias específicas, según la valoración del equipo médico.

¿Qué cambia entre un donante vivo y uno fallecido?

El riñón procedente de un donante vivo suele presentar ventajas relacionadas con la compatibilidad y el menor tiempo de conservación fuera del organismo.

Por ello, explica Delgado Lillo, es habitual que estos órganos funcionen desde el principio y presenten una mayor duración.

Los inmunosupresores son esenciales para reducir el riesgo de rechazo, aunque pueden aumentar la posibilidad de infecciones, favorecer la presión arterial elevada o producir alteraciones metabólicas, incluida la diabetes asociada a algunos tratamientos con corticoides.

La vida cotidiana también cambia después del trasplante

Para el paciente, recuperar la función renal puede representar más energía, independencia y menos restricciones. En muchos casos deja de necesitar diálisis y puede retomar actividades como trabajar, viajar o hacer ejercicio.

Aun así, el trasplante no significa olvidarse del cuidado médico. La medicación y el seguimiento continúan durante toda la vida.

El especialista recomienda una alimentación equilibrada, ejercicio moderado y progresivo, evitar el tabaco y reducir riesgos de infecciones. También aconseja moderar el consumo de sal, azúcar y grasas.

Hay además alimentos que pueden interferir con determinados inmunosupresores. El doctor señala específicamente al pomelo y su zumo, debido a que pueden modificar la absorción y el efecto de algunos fármacos.

Cómo sustituir la lechuga en tu alimentación si te preocupa el brote de Cyclospora; 4 hortalizas baratas que aportan más hierro y vitaminas, avaladas por Profeco como alternativas seguras para proteger a tu familia | Magnific, IA

El ejercicio puede retomarse de forma progresiva

La actividad física ayuda a conservar la salud cardiovascular, el peso y la fuerza muscular, pero debe adaptarse a las condiciones de cada paciente.

Delgado Lillo recomienda evitar esfuerzos extremos y deportes de contacto que puedan provocar lesiones en la zona donde se encuentra el órgano trasplantado.

El impacto psicológico también forma parte de la recuperación

Recibir un órgano puede generar gratitud, alivio y una sensación de segunda oportunidad, pero también preocupación ante la posibilidad de perder el injerto.

El especialista considera lógico sentir miedo al rechazo y señala que la información médica, el seguimiento y el apoyo de profesionales de psicología, enfermería o grupos de pacientes pueden ayudar a manejar esa ansiedad.

Además, un trasplante fallido no significa necesariamente que no pueda realizarse otro. Un paciente puede recibir un segundo o incluso un tercer trasplante, aunque cada procedimiento puede incrementar la hiperinmunización y hacer más compleja la selección de un donante compatible.

Por último, existe un mito frecuente: que las personas mayores no pueden recibir un trasplante renal. El criterio, explica el doctor, no depende únicamente de la edad, sino de que existan o no complicaciones u otras enfermedades que contraindiquen el procedimiento.

Así, el trasplante renal representa mucho más que una cirugía. Es el inicio de una nueva etapa en la que la función de un órgano donado puede devolver independencia y calidad de vida, siempre acompañada de tratamiento inmunosupresor, vigilancia médica y cuidados cotidianos.

Te puede interesar: Los hábitos que están dañando tus riñones sin que lo notes: no todo se arregla tomando agua

Sigue nuestro canal de WhatsApp

Recibe las noticias más importantes del día. Da click aquí

Temas relacionados