Salvar al gigante es salvar el bosque: por qué el orangután de Borneo está en peligro crítico
La pérdida de selvas, la actividad humana y la transformación del territorio amenazan al orangután de Borneo, una especie cuya conservación también protege a otros animales y ecosistemas de la isla.

El orangután de Borneo enfrenta una amenaza que va más allá de la desaparición de una especie. Su supervivencia depende de los bosques tropicales de la isla, por lo que la pérdida de su hábitat también afecta a otros animales, plantas y comunidades que dependen de estos ecosistemas. WWF clasifica al orangután de Borneo como En Peligro Crítico y señala que su hábitat se ha reducido en al menos 55% durante los últimos 20 años. La organización estima, además, que entre 2,000 y 3,000 orangutanes mueren cada año en Borneo como consecuencia de actividades humanas y pérdida de hábitat.
La situación ha llevado a buscar nuevas formas de explicar por qué conservar al orangután significa también conservar el bosque. Una expedición realizada por Gerardo del Villar al Parque Nacional de Tanjung Puting, en Indonesia, permitió documentar a estos grandes simios en libertad y observar la relación que mantienen con el territorio donde viven.
¿Por qué el orangután de Borneo está en peligro crítico?
La principal amenaza para esta especie es la pérdida y transformación de los bosques que necesita para alimentarse, desplazarse y reproducirse.
La reducción del hábitat está relacionada con actividades humanas que transforman las selvas de Borneo. A esto se suman otros riesgos derivados de la interacción entre las poblaciones humanas y la vida silvestre.
WWF calcula que la población silvestre del orangután de Borneo ronda los 104,700 ejemplares.
El dato permite dimensionar el problema: la conservación no depende únicamente de proteger animales individuales, sino de mantener los territorios donde pueden vivir.

¿Qué tiene de especial el orangután de Borneo?
El orangután de Borneo es considerado el mayor mamífero arborícola del mundo.
Su vida está estrechamente ligada al bosque. Se desplaza entre los árboles, obtiene allí buena parte de su alimento y utiliza la vegetación como espacio para desarrollar sus actividades.
También cumple una función dentro del ecosistema. Al desplazarse y alimentarse, participa en procesos naturales que contribuyen al funcionamiento del bosque.
Por esta razón se le considera una especie paraguas: proteger las condiciones que necesita para sobrevivir también puede ayudar a conservar el hábitat de muchas otras especies.
¿Qué significa que sea una especie paraguas?
El concepto ayuda a entender por qué la conservación del orangután tiene un alcance mayor.
Una especie paraguas es aquella cuya protección requiere conservar un territorio amplio y sus condiciones ambientales. Cuando se protege ese espacio para garantizar su supervivencia, también se generan condiciones para otras especies que comparten el mismo ecosistema.
En el caso del orangután de Borneo, conservar el bosque implica proteger:
- Las zonas donde encuentra alimento.
- Los árboles que utiliza para desplazarse.
- Los espacios donde se reproduce y cuida a sus crías.
- Los ecosistemas que albergan a otras especies.
- Los recursos naturales de los que también dependen las comunidades locales.
Por eso, la pérdida del orangután no puede analizarse únicamente como un problema relacionado con un animal.
¿Dónde viven los orangutanes que todavía están en libertad?
Uno de los territorios donde pueden observarse orangutanes de Borneo en libertad es el Parque Nacional de Tanjung Puting, en Indonesia.
El parque tiene más de 400,000 hectáreas y reúne distintos ecosistemas. Forma parte del programa de Reservas de la Biosfera de la UNESCO desde 1977 y fue reconocido como humedal de importancia internacional Ramsar en 2013.
Estas categorías reflejan la relevancia ambiental del territorio y forman parte del contexto de las acciones de conservación que se desarrollan en la región.
¿Cómo es observar un orangután en su hábitat natural?
Gerardo del Villar viajó hasta Borneo para documentar a los orangutanes en libertad. Su expedición llegó al Parque Nacional de Tanjung Puting y recorrió el río Sekonyer a bordo de un klotok, una embarcación tradicional de madera utilizada en la zona.
El recorrido permitió internarse en la selva y observar a los animales dentro del territorio del que dependen para sobrevivir.
La experiencia también permitió mostrar comportamientos como el cuidado de las crías, la comunicación y las interacciones sociales.
“No fui a retratar a un animal exótico. Fui a contar cómo se puede convivir con un gigante.”
Del Villar considera que observar de cerca a estos animales permite cuestionar la distancia que suele establecerse entre los seres humanos y otras especies.
¿Qué relación existe entre los orangutanes y los seres humanos?
El orangután comparte una parte importante de su historia evolutiva con los seres humanos. Esa cercanía puede observarse en comportamientos como el cuidado de las crías, la comunicación y determinadas interacciones sociales.
Para Del Villar, estos comportamientos también permiten presentar al orangután desde otra perspectiva: no solamente como una especie que debe ser protegida, sino como parte de un ecosistema con el que las personas tienen que aprender a convivir.
“El orangután comparte con nosotros gran parte de nuestro ADN, y verlo cuidar a sus crías, comunicarse, enojarse o sostenerte la mirada es asomarse a un espejo”.
La conservación, desde esta perspectiva, no consiste únicamente en mantener animales dentro de áreas protegidas. También implica generar condiciones para reducir los conflictos entre las personas y la vida silvestre.
¿Qué se necesita para conservar al orangután de Borneo?
La protección de la especie requiere conservar su hábitat y coordinar distintas actividades humanas alrededor de ese objetivo.
Del Villar señala la importancia de que participen de manera conjunta:
- Comunidades locales.
- Guardabosques.
- Proyectos de conservación.
- Turismo responsable.
- Instituciones dedicadas a la protección ambiental.
El objetivo es encontrar mecanismos que permitan que las personas desarrollen actividades económicas sin destruir los territorios que necesita la fauna silvestre.
El turismo también puede formar parte de esta estrategia cuando se realiza bajo criterios de responsabilidad y conservación, pues permite acercar a los visitantes a los ecosistemas sin convertir a los animales en un atractivo que dependa de alterar su comportamiento.
¿Cuántos orangutanes de Borneo quedan?
De acuerdo con WWF, quedan alrededor de 104,700 orangutanes de Borneo en libertad.
La cifra debe entenderse junto con la pérdida de hábitat: WWF estima que el territorio disponible para la especie se ha reducido al menos 55% en los últimos 20 años.
Además, la organización calcula que entre 2,000 y 3,000 orangutanes mueren cada año en la isla como consecuencia de la actividad humana y la pérdida de hábitat.
Estos datos muestran que el problema no se limita a la cantidad de ejemplares existentes. La conservación depende también de que permanezcan disponibles los bosques donde pueden vivir.
¿Por qué proteger al orangután también significa proteger el bosque?
El vínculo es directo. El orangután necesita grandes extensiones de bosque para sobrevivir y, al mismo tiempo, su conservación obliga a mantener las condiciones de ese ecosistema.
Esto convierte a la especie en un indicador de lo que ocurre con su entorno.
Cuando el bosque desaparece, el problema alcanza a los orangutanes, pero también a las demás especies que viven en él. Por eso, la protección de su hábitat tiene un efecto que puede extenderse mucho más allá de la propia especie.
La idea que resume la expedición de Del Villar parte precisamente de esta relación:
“Si protegemos al gigante, salvamos el bosque entero”.
El reto no termina con proteger una especie
El futuro del orangután de Borneo está relacionado con la capacidad de conservar las selvas donde todavía existe y de encontrar formas de convivencia entre las personas y la vida silvestre.
La pérdida de hábitat convierte cada zona de bosque conservada en un espacio relevante para la especie y para el resto del ecosistema. Por ello, conocer al orangután también implica entender el territorio que necesita y las actividades humanas que determinan su futuro.
La conservación del “gigante” no se trata solamente de evitar que desaparezca un animal. Se trata de mantener vivo el bosque del que depende una parte del ecosistema de Borneo.
Sigue nuestro canal de WhatsApp
Recibe las noticias más importantes del día. Da click aquí
Grupo Healy © Copyright Impresora y Editorial S.A. de C.V. Todos los derechos reservados