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Al menos 150 mil kilos de tomates y una hora de batalla: así se vive La Tomatina, la fiesta que cada año convierte las calles de Buñol, España, en un escenario cubierto de pulpa

Desde 2013, Buñol organiza una modalidad infantil en la que se utilizan más de 5 mil kilos de tomate. La actividad permite que los niños conozcan la tradición en un formato separado de la celebración principal.

Al menos 150 mil kilos de tomates y una hora de batalla: así se vive La Tomatina, la fiesta que cada año convierte las calles de Buñol, España, en un escenario cubierto de pulpa

ESPAÑA.- Las calles de Buñol, Valencia, España, quedaron cubiertas de rojo este miércoles 26 de agosto durante la Tomatina 2026, una celebración en la que más de 22 mil personas participaron en una batalla de tomates que utilizó alrededor de 150 mil kilos de producto. La cifra representa 30 mil kilos más que en 2025. La información fue confirmada por RTVE y por el Ayuntamiento de Buñol.

La batalla comenzó alrededor del mediodía, después del tradicional lanzamiento de una carcasa pirotécnica, y terminó una hora después con una segunda señal. Durante ese periodo, siete camiones recorrieron las calles mientras los participantes se lanzaban los tomates entre sí.

La celebración, declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional en 2002, volvió a reunir a vecinos y visitantes de distintos países. Estados Unidos, Japón, Italia y Rumanía estuvieron entre los lugares de procedencia de algunos de los asistentes.

¿Cuánto tomate se utilizó en la Tomatina 2026?

La edición de este año utilizó 150 mil kilos de tomate, equivalentes a 150 toneladas.

Los frutos fueron cultivados en Don Benito, Badajoz, y trasladados hasta Buñol para la celebración. RTVE informó que el suministro fue contratado para las ediciones de 2026 y 2027 mediante una licitación pública. Para este año, el Ayuntamiento destinó 63 mil euros a la adquisición de las 150 toneladas.

Los tomates se cultivan específicamente para la fiesta. No están destinados al consumo y se seleccionan para que tengan una textura que permita reducir el impacto durante los lanzamientos.

Antes de arrojarlos, los participantes deben aplastarlos o estrujarlos. La finalidad es hacerlos más blandos y disminuir el riesgo de lesiones. Los ejemplares demasiado verdes se descartan.

¿Cómo comenzó la batalla de tomates?

La historia de la Tomatina se remonta a 1945, cuando un grupo de jóvenes se incorporó a un desfile de gigantes y cabezudos celebrado durante las fiestas de Buñol.

Según la historia difundida por el Ayuntamiento, el incidente provocó la caída de una persona que participaba en el desfile. En medio del altercado, los presentes comenzaron a tomar tomates de un puesto de verduras y a lanzárselos.

La policía terminó con la pelea, pero el episodio se repitió al año siguiente. Con el tiempo, la celebración fue prohibida y posteriormente recuperada hasta convertirse en una tradición local.

Uno de los momentos que ayudó a que la fiesta trascendiera las fronteras de Buñol ocurrió en 1983, cuando un reportaje de TVE mostró la celebración en el programa Informe Semanal. Desde entonces, la cantidad de visitantes comenzó a crecer.

Una fiesta que dura solo una hora

Aunque la actividad comienza desde temprano, la batalla principal tiene un horario definido.

A las 12:00 horas se lanza la señal que marca el inicio. Los camiones descargan los tomates y comienza la batalla en las calles.

A las 13:00 horas, una segunda señal marca el final. Desde ese momento ya no está permitido continuar lanzando tomates. (RTVE.es)

Después comienza otra tarea: limpiar las calles.

Las brigadas municipales intervienen para retirar los restos de tomate, mientras vecinos y participantes también colaboran en la limpieza. Los asistentes se dirigen después a las zonas habilitadas para ducharse.

¿Cómo se protegen los participantes?

La cantidad de personas concentradas en las calles obliga a establecer medidas para controlar la celebración.

El acceso está limitado a 22 mil participantes, una cifra establecida para controlar la concentración de personas. El Ayuntamiento también ha establecido controles de acceso para quienes participan directamente en la batalla.

Los participantes suelen utilizar gafas de buceo para proteger los ojos, gorros de piscina y bolsas de plástico para proteger teléfonos y otros objetos. En los camiones, los encargados de lanzar los tomates llevan arneses para evitar caídas.

Durante la edición de este año también se registró un incidente puntual relacionado con gas pimienta que provocó la dispersión momentánea de un tramo de participantes, sin que se reportaran heridos de gravedad, de acuerdo con la información difundida durante la jornada.

La Tomatina también mueve al turismo

Buñol tiene una población cercana a los 9 mil habitantes, pero durante la Tomatina recibe una cantidad de visitantes muy superior a la población habitual del municipio.

La fiesta atrae a personas de diferentes países y genera actividad para hoteles, restaurantes, comercios y otros negocios locales.

Para quienes viven en las calles donde se desarrolla el evento, la jornada también implica preparativos. Algunos comercios y viviendas protegen sus fachadas y accesos para evitar que el tomate entre en los establecimientos.

La entrada para la edición de 2026 tuvo un precio de 15 euros, de acuerdo con la información proporcionada sobre el evento.

¿Por qué los tomates no son para comer?

Una de las dudas frecuentes sobre la celebración es qué ocurre con los tomates utilizados.

Los frutos se cultivan específicamente para la Tomatina y no están destinados al consumo. Su textura se controla para que lleguen suficientemente maduros y blandos al momento de la fiesta.

El objetivo es que puedan ser lanzados y aplastados con facilidad. Por eso, no se trata simplemente de tomates que sobraron de los mercados y fueron llevados a Buñol.

También existe una Tomatina para niños

La tradición tiene una versión dirigida a los más pequeños.

Desde 2013, Buñol organiza una modalidad infantil en la que se utilizan más de 5 mil kilos de tomate. La actividad permite que los niños conozcan la tradición en un formato separado de la celebración principal.

Para algunos participantes, esta versión funciona como el primer contacto con una fiesta que después vuelven a vivir cuando alcanzan la edad necesaria para participar en la Tomatina tradicional.

De una pelea accidental a una fiesta internacional

Lo que comenzó como un altercado entre jóvenes en 1945 terminó convertido en una de las celebraciones más conocidas de España.

En 2026, 81 años después de aquel primer episodio, Buñol volvió a recibir a miles de personas para una batalla que duró exactamente una hora.

El municipio volverá a prepararse para la celebración en 2027, cuando la Tomatina alcanzará su 80º aniversario. RTVE ya confirmó que prepara un documental para conmemorar esa fecha.

La Tomatina mantiene así una fórmula que combina una tradición nacida por casualidad, un límite de participantes, una hora de batalla y toneladas de tomates cultivados específicamente para convertir durante unas horas las calles de Buñol en un escenario completamente rojo.


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