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Con el fin de la exclusividad de Ozempic, la delgadez ya no marca tendencia: ¿qué se considera atractivo ahora?

primero, adelgazar era exclusivo; después, adelgazar se volvió aspiracional; cuando comenzó a democratizarse, el cuerpo necesitó una nueva diferencia; y mientras la estética busca dónde colocar la grasa, internet vuelve a celebrar comerla.

Con el fin de la exclusividad de Ozempic, la delgadez ya no marca tendencia: ¿qué se considera atractivo ahora?

MÉXICO-. Durante años, Ozempic convirtió la delgadez extrema en uno de los códigos estéticos más deseados de Internet.

Lo que comenzó como un medicamento para tratar la diabetes terminó asociado con celebridades, lujo, moda y una nueva idea de belleza.

Pero ahora, mientras la protección de semaglutida comienza a expirar en distintos mercados, el fenómeno entra en otra etapa.

Y con él, podría estar cambiando también aquello que Internet considera exclusivo.

Primero fue el medicamento.

Después, la delgadez.

Ahora, el cuerpo vuelve a cambiar de forma.

Cuando adelgazar deja de ser exclusivo

Es importante aclararlo: Novo Nordisk no vendió la patente de Ozempic.

La protección de la semaglutida termina en distintos momentos dependiendo del país. En algunos mercados ya comenzó la entrada de alternativas, mientras que en Estados Unidos la protección de Ozempic se extiende hasta 2032.

El punto no es que Ozempic haya desaparecido. Es que el medicamento que alguna vez parecía reservado para celebridades y personas con acceso a tratamientos costosos se volvió mucho más visible y accesible.

Y ahí aparece el primer movimiento del efecto dominó.

Si la delgadez extrema deja de representar exclusividad, entonces la moda necesita encontrar otra forma de distinguir un cuerpo.

Durante la era Ozempic, las imágenes aspiracionales comenzaron a mostrar figuras cada vez más delgadas.

La comida aparecía como accesorio: bolsas del supermercado, restaurantes, productos de skincare o joyería alrededor de cuerpos que parecían no necesitar consumir aquello que sostenían.

La estética decía: puedo tenerlo todo y aun así ser extremadamente delgada.

Pero esa imagen comienza a convivir con otra.

Del cuerpo delgado al cuerpo estratégico

En redes sociales estadounidenses ha comenzado a ganar conversación una estética que busca precisamente la combinación que parecía contradictoria: una figura muy delgada con volumen en zonas específicas.

Ya no necesariamente mediante implantes visibles, sino mediante procedimientos como la transferencia de grasa, que permite utilizar tejido del propio cuerpo para aportar volumen.

La conversación incluso ha llegado al concepto de GLP-1 makeover, relacionado con los cambios corporales que pueden producirse después de una pérdida importante de peso y con procedimientos destinados a recuperar volumen.

La creadora @gigigianna_ interpretó este movimiento como el siguiente paso:

“En el momento en el que Ozempic perdiera la patente y estuviera disponible para todo el mundo, el trend iba a cambiar. Porque ahora iba a estar al alcance de todo el mundo el poder ser delgados, ¿okay? Y ya no iba a ser algo exclusivo.”

Su lectura continúa con una idea sencilla: si todos pueden conseguir la delgadez, la diferencia estará en cómo se construye el resto del cuerpo.

Y ahí está el segundo movimiento del dominó.

La delgadez permanece, pero ya no necesariamente como destino final. Ahora puede convertirse en la base sobre la que se busca añadir volumen donde se considera deseable: busto, glúteos o rostro.

@gigigianna_

Y les van a comenzar a decir una mmada como “ballerina” algo

♬ original sound - RapidReposts

Y mientras tanto, vuelve la comida

El tercer movimiento ocurre en dirección contraria.

Mientras una parte de Internet experimenta con nuevas formas de modificar el cuerpo, otras tendencias comienzan a recuperar aquello que durante años parecía incompatible con la estética de la delgadez: comer sin culpa y mostrarlo.

En redes han vuelto a circular contenidos alrededor de alimentos altamente calóricos.

Uno de los ejemplos más llamativos es el de creadores que mezclan barras de mantequilla con betún de supermercado para después probarlo frente a la cámara.

Parece absurdo. Precisamente por eso funciona.

Después de años en los que la comida se convirtió en algo que debía medirse, fotografiarse con cuidado o mantenerse fuera del encuadre, Internet comienza a convertir nuevamente el exceso en espectáculo.

El efecto dominó termina formando una figura curiosa:

primero, adelgazar era exclusivo; después, adelgazar se volvió aspiracional; cuando comenzó a democratizarse, el cuerpo necesitó una nueva diferencia; y mientras la estética busca dónde colocar la grasa, internet vuelve a celebrar comerla.

Tal vez la tendencia nunca fue realmente la delgadez.

Era la exclusividad.

Y cuando una tendencia deja de ser exclusiva, la siguiente comienza a formarse.

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