Marian Vidaurri, doctora en relaciones internacionales, comparte perspectivas sobre la (in)equidad de género

El Banco Mundial ha señalado que, en las últimas dos décadas, las mujeres han sido responsables de una reducción del 30% en la pobreza extrema en América Latina y el Caribe a través de su creciente participación en el mercado laboral, su rol en el emprendimiento y su contribución a la economía informal. Esta afirmación resuena fuertemente con el análisis de Marian Vidaurri, politóloga y economista, quien dedicó gran parte de su carrera a promover la equidad de género en organismos internacionales. Según Vidaurri, uno de los mayores retos para lograr la equidad de género en el ámbito de la gobernanza internacional es desarraigar la cultura del machismo, un obstáculo que persiste especialmente en el contexto latinoamericano.
Marian Vidaurri es doctora en relaciones internacionales y lleva dos décadas analizando las estructuras de poder que condicionan la participación de las mujeres en la gobernanza internacional. Dr. Vidaurri es académica, politóloga y economista con 20 años de experiencia en política pública, gobernanza democrática e instituciones multilaterales en América Latina y el Caribe. Desde agosto de 2025 es Research Associate en el Cornell Center on Democracy de la Universidad de Cornell, donde desarrolla proyectos de investigación sobre democracia y programas de educación y participación cívica. Actualmente también es Lecturer de Democracia y Política Pública en el campus de Cornell en Washington, DC, y fue Inaugural Fellow del Latin American Studies Initiative (LASI) de Johns Hopkins University SAIS durante el año académico 2025/26. Desde 2017 es voluntaria en la organización sin fines de lucro Centro de Cultura, Arte, Trabajo y Educación (CCATE) en Norristown, Pensilvania.
La designación de una mujer en un puesto ejecutivo en una institución internacional no garantiza un cambio cultural profundo dentro de las burocracias internacionales, explica Marian Vidaurri. A su vez, a nivel mundial, la participación de una mujer en puestos de poder sigue siendo minoría. Un trayecto transformativo como este enfrenta la resistencia natural que poseen las burocracias, propensas a seguir intereses políticos y a mantener un status quo. Para la politóloga y economista, es indispensable que tanto hombres como mujeres desafíen y transformen los roles de género tradicionales para que estos cambios sean efectivos y sostenibles en el tiempo. La persistencia de normas culturales anticuadas y prácticas institucionales que refuerzan las desigualdades de género representa un desafío significativo que requiere un enfoque estratégico para ser superado.
Marian Vidaurri ha identificado que la equidad de género fomenta el crecimiento económico al integrar a más mujeres en el mercado laboral formal y genera beneficios sociales más amplios. Vidaurri destaca que, además de su participación económica, las mujeres son generalmente las principales responsables del trabajo no remunerado en el hogar. Por lo tanto, la redistribución equitativa de las responsabilidades del hogar entre hombres y mujeres es clave para lograr un impacto económico más positivo y duradero. Este enfoque requiere un cambio de paradigma en cómo se valora el trabajo no remunerado, que a menudo no recibe el reconocimiento merecido en las métricas económicas y sociales convencionales.
Estrategias de equidad de género: la visión de Marian Vidaurri
Evaluando el progreso hacia la equidad de género en instituciones internacionales, la politóloga Vidaurri sugiere que se deben aplicar tanto indicadores objetivos como subjetivos. Mientras que los indicadores objetivos, como la proporción de mujeres en cargos de alto nivel, son medibles, los desafíos surgen con los indicadores subjetivos que evalúan la cultura laboral, como la discriminación tácita y actitudes machistas. En 2024, solo el 25% de los cargos de alto nivel en la Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos estaban ocupados por mujeres, un claro indicador de la persistencia en la disparidad de género en dicha organización. Por lo que existe la necesidad de mirar más allá de las cifras superficiales para entender la cultura organizacional que permite o frena el progreso hacia la equidad.
Más allá de la falta de equidad de género en el liderazgo de organismos multilaterales, expone Marian Vidaurri, existen misiones y proyectos ejemplares que han logrado integrar efectivamente la equidad de género. Entre los más destacados: la Misión de Apoyo al Proceso de Paz en Colombia y el trabajo de la Comisión Interamericana de Mujeres. La CIM promovió la adopción de la resolución 1149 del Consejo Permanente en la cual los Estados Miembros reiteraron la “condena a las múltiples formas de discriminación y violencia contra las mujeres en el Hemisferio, en particular, la falta de acceso de las mujeres a la plena participación en la esfera pública, tanto de representación como en los espacios de toma de decisión” y solicitaron que se aumentara progresivamente la participación y representación de las mujeres en los puestos de toma de decisión. El aumento progresivo en la participación y representación de las mujeres en esos espacios no ha sucedido.
Estos ejemplos destacan la importancia crítica de mantener una consistencia institucional y subrayan la necesidad de que las organizaciones no solo implementen políticas progresivas, sino que también garanticen que dichas políticas se traduzcan en prácticas cotidianas efectivas. No obstante, la politóloga advierte acerca de la discrepancia que a menudo existe entre las acciones externas y las internas, donde el compromiso con la equidad de género en el ámbito público no siempre se refleja en las actividades diarias a lo interno de las organizaciones públicas internacionales.
Existen barreras comunes que enfrentan las mujeres para acceder a posiciones de liderazgo en organismos internacionales, desde políticas, institucionales, culturales y financieras. A menudo, las negociaciones de nombramientos políticos no están dirigidas por la perspectiva de equidad de género, sino por la perspectiva del poder político. Las ecuaciones de poder, más que las ecuaciones de inclusión, determinan quién tiene acceso a los puestos de liderazgo, ilustrando el desafío persistente de transformar la representación de género en estos espacios. Marian Vidaurri expone que, a pesar de los avances, la lucha por la igualdad de género enfrenta obstáculos estructurales que requieren intervenciones estratégicas y un cambio de mentalidad y cultura dentro de las organizaciones.
La politóloga Vidaurri también resalta la influencia crítica de la sociedad civil en la promoción de la equidad de género. Ella observa que las alianzas entre organismos internacionales y organizaciones de la sociedad civil son esenciales para garantizar que estos esfuerzos sean eficaces. Al estar en contacto constante con las necesidades y demandas de las comunidades, las organizaciones de sociedad civil aportan perspectivas valiosas que las instituciones internacionales a menudo pasan por alto debido a su estructura elitista y a veces desconectada de la gente.
Marian Vidaurri añade que el camino hacia la equidad de género es multifacético y debe ser abordado desde múltiples ángulos, incluyendo: cambios institucionales y socioculturales; una revisión constante de políticas y prácticas; y consistencia entre lo que se hace hacia lo externo de la organización y lo que se hace a lo interno. Es necesario implementar medidas que promuevan la representación de género y eliminen el sesgo del machismo institucional, así como asegurar que estos cambios sean sostenibles en el tiempo mediante un esfuerzo continuo y un compromiso auténtico con la transformación cultural. Lo anterior requiere del compromiso de hombres y mujeres que trabajan dentro de las burocracias internacionales.
Quién es Marian Vidaurri
Marian Vidaurri es doctora en relaciones internacionales por la Johns Hopkins University SAIS, politóloga y economista mexicana con 20 años de experiencia en gobernanza democrática, diplomacia multilateral y política pública en América Latina y el Caribe. Research Associate en el Cornell Center on Democracy desde agosto de 2025, desarrolla proyectos sobre democracia y participación cívica e imparte clases como Lecturer de Democracia y Política Pública en el campus de Cornell en Washington, DC. Fue Inaugural Fellow del Latin American Studies Initiative (LASI) de Johns Hopkins University SAIS durante el año académico 2025/26. Es autora del libro “Venezuelan Negotiations: From Deadlock to Collapse (2014-2024)”, publicado por Springer en 2026, y cuenta con una Maestría en Administración Pública por la Universidad de Pensilvania, una Maestría en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Oxford y una licenciatura en Ciencias Políticas y Economía por la Universidad de Cornell. Desde 2017 es voluntaria en el Centro de Cultura, Arte, Trabajo y Educación (CCATE) en Norristown, Pensilvania.
Sigue nuestro canal de WhatsApp
Recibe las noticias más importantes del día. Da click aquí
Grupo Healy © Copyright Impresora y Editorial S.A. de C.V. Todos los derechos reservados