El Imparcial / Lo Curioso / isla

Dinamarca estudia levantar una isla artificial del tamaño de 18 canchas de futbol en medio del mar para abastecer a 10 millones de hogares, pero el costo ya retrasó el proyecto hasta 2036

La futura isla energética reuniría la electricidad producida por cientos de aerogeneradores y la enviaría a varios países mediante cables submarinos; el proyecto podría crecer hasta 10 GW, aunque los costos y la cooperación internacional siguen condicionando su construcción

Dinamarca estudia levantar una isla artificial del tamaño de 18 canchas de futbol en medio del mar para abastecer a 10 millones de hogares, pero el costo ya retrasó el proyecto hasta 2036

Una nueva isla podría aparecer en medio del mar del Norte, pero no tendría ciudades, hoteles ni viviendas. Su función sería recoger la electricidad generada por cientos de aerogeneradores y distribuirla hacia distintos países.

Dinamarca estudia construir esta isla artificial energética a unos 80 kilómetros de la península de Jutlandia. En su primera etapa tendría una superficie mínima de 120,000 metros cuadrados, comparable con unas 18 canchas de futbol, y funcionaría como el centro de una extensa red de parques eólicos marinos.

La información fue publicada originalmente por Infobae, con base en datos de la Agencia Danesa de la Energía y otras fuentes especializadas. El plan contempla iniciar con una capacidad mínima de 3 gigavatios y crecer hasta 10 GW, una escala equivalente al consumo eléctrico promedio de unos 10 millones de hogares europeos.

Sin embargo, la isla todavía no está construida. El aumento de los costos y las dificultades para repartir el financiamiento entre varios países retrasaron el proyecto, cuya entrada en operación se proyectó hacia 2036, al menos tres años después de la fecha prevista anteriormente.

¿Cómo funcionaría una isla construida para generar electricidad?

La isla no produciría por sí misma toda la energía.

A su alrededor se instalarían grandes parques de energía eólica marina. Los aerogeneradores enviarían la electricidad hasta la isla, donde la infraestructura permitiría concentrarla y distribuirla.

En lugar de conectar cada parque eólico únicamente con un país, la instalación funcionaría como un gran centro de distribución en medio del mar.

Desde ahí, cables submarinos de alta tensión podrían transportar la electricidad hacia distintos puntos de Europa.

El concepto oficial contempla una capacidad inicial mínima de 3 GW, con la posibilidad de ampliarla hasta 10 GW conforme crezca la infraestructura eólica del mar del Norte.

¿Qué significa una capacidad de 10 GW?

La comparación más sencilla está en los hogares.

Cuando alcance su máxima capacidad proyectada, la infraestructura podría manejar electricidad equivalente al consumo promedio de alrededor de 10 millones de viviendas.

Esa capacidad no estaría disponible desde el primer día.

El proyecto se diseñó para crecer por etapas: primero concentraría alrededor de 3 GW y posteriormente podría alcanzar los 10 GW hacia 2040.

La isla tendría el tamaño de unas 18 canchas de futbol

La primera versión de la instalación ocuparía al menos 120,000 metros cuadrados.

La dimensión equivale aproximadamente a 18 canchas de futbol y busca dar espacio a la infraestructura eléctrica necesaria para recibir, transformar y distribuir la energía producida en el mar.

El proyecto también contempla instalaciones para la operación de la isla y la llegada de embarcaciones encargadas del mantenimiento.

La superficie podría aumentar si la capacidad energética crece hasta los 10 GW.

El resultado sería una infraestructura diferente a los parques eólicos actuales: no sólo habría turbinas marinas conectadas a tierra, sino un punto central capaz de reunir la producción y dirigirla hacia distintas redes eléctricas.

¿Qué países podrían recibir la electricidad?

La isla forma parte de una estrategia para conectar mejor las redes energéticas alrededor del mar del Norte.

El proyecto original ha estudiado interconexiones con distintos países europeos, de manera que la electricidad pueda viajar mediante cables submarinos hacia los lugares donde sea necesaria.

La expansión depende, sin embargo, de acuerdos internacionales.

Esa cooperación es uno de los principales retos porque construir una infraestructura de esta escala requiere decidir quién paga las conexiones, cómo se reparte la electricidad y qué países participan en cada etapa. El Gobierno danés ha buscado nuevos socios después de que los costos dificultaran el avance del proyecto.

El costo es el gran obstáculo de la isla energética

La escala también explica el principal problema del proyecto: el dinero.

La inversión proyectada supera los 200,000 millones de coronas danesas, cerca de 30,000 millones de dólares según las estimaciones reportadas cuando el Gobierno anunció un nuevo retraso.

El aumento en el precio de los materiales y las tasas de interés afectó la viabilidad económica del plan.

La situación llevó a retrasar la fecha prevista de 2033 hasta 2036 y abrió la necesidad de encontrar una estructura financiera distinta. El Gobierno danés estimó además que podrían requerirse cerca de 50,000 millones de coronas en apoyo público.

Por ello, el proyecto sigue siendo una propuesta en desarrollo y no una obra cuya construcción esté asegurada en todos sus detalles.

La electricidad también podría convertirse en hidrógeno verde

Una parte de la energía producida alrededor de la isla podría utilizarse para crear combustibles verdes.

Cuando existe una gran producción eólica y la demanda eléctrica es menor, la electricidad puede destinarse a procesos como la electrólisis para producir hidrógeno verde.

La propuesta busca que parte de esa energía pueda utilizarse en actividades difíciles de electrificar directamente, como el transporte marítimo y la aviación. La planificación de las islas energéticas danesas incluye la posibilidad de transformar electricidad renovable en combustibles verdes.

Esto permitiría que la infraestructura funcionara no sólo como un distribuidor de electricidad, sino también como un punto de producción energética para otros sectores.

¿Qué impacto tendría construir una isla en el mar?

Una obra de esta magnitud también plantea preguntas ambientales.

La construcción de la superficie artificial, las conexiones submarinas y los parques eólicos puede alterar el fondo marino y las condiciones de los ecosistemas cercanos.

El desarrollo del proyecto requiere estudios y permisos ambientales antes de avanzar.

Los planes difundidos contemplan medidas de seguimiento para conocer el efecto de la infraestructura, mientras algunas propuestas han planteado que las estructuras de protección puedan diseñarse para favorecer nuevos hábitats marinos.

Aun así, las medidas concretas dependerán del diseño final, que todavía está sujeto a evaluaciones y decisiones políticas.

¿La isla artificial realmente se construirá?

Dinamarca mantiene el proyecto dentro de sus planes de largo plazo para aprovechar la energía eólica del mar del Norte. La Agencia Danesa de la Energía todavía presenta la isla como una infraestructura con una capacidad inicial mínima de 3 GW y potencial para crecer hasta 10 GW.

Pero el calendario original ya cambió.

La fecha de 2033 fue desplazada hasta 2036 debido al aumento de los costos y a las dificultades para financiar una infraestructura que necesita conexiones internacionales.

Por eso, la cifra de 10 millones de hogares representa el potencial de la fase completa y no una capacidad disponible en el corto plazo.

El proyecto resume tanto la promesa como la dificultad de llevar la energía renovable a una escala distinta: construir en medio del mar una isla del tamaño de 18 canchas de futbol para concentrar la fuerza del viento y enviar electricidad a millones de hogares, siempre que Dinamarca logre resolver primero el costo de hacerla realidad.

Sigue nuestro canal de WhatsApp

Recibe las noticias más importantes del día. Da click aquí

Temas relacionados