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Veterinarios advierten que la euforia de los perros al ver regresar a sus dueños no siempre es felicidad, sino una señal de estrés y ansiedad por separación que puede afectar su salud emocional y física

Especialistas explican que estas reacciones exageradas no indican bienestar, sino dificultad para manejar la ausencia del dueño, un problema que puede generar ansiedad, estrés crónico y riesgos para la salud del perro si no se atiende a tiempo.

Veterinarios advierten que la euforia de los perros al ver regresar a sus dueños no siempre es felicidad, sino una señal de estrés y ansiedad por separación que puede afectar su salud emocional y física

Para muchos dueños, llegar a casa y ver a su perro saltar, ladrar o correr de un lado a otro es una de las escenas más reconfortantes del día.

Sin embargo, veterinarios coinciden en que este comportamiento no siempre es una señal de alegría, sino que en algunos casos puede estar relacionado con estrés y ansiedad por separación.

Cuando la bienvenida es desproporcionada, hay una señal de alerta

Es normal que los perros se acerquen a saludar cuando su dueño regresa, ya que son animales sociales y afectuosos. El problema aparece cuando la reacción es excesiva: hiperactividad, nerviosismo intenso, ladridos constantes o incluso micción involuntaria.

De acuerdo con especialistas, una respuesta tan intensa indica que el animal no ha logrado manejar la ausencia, lo que significa que pasó ese tiempo en un estado de tensión y angustia, lejos de sentirse tranquilo.

El impacto del estrés en la salud del perro

Este tipo de picos de excitación no solo afectan el comportamiento, sino también la salud física. En perros adultos o de edad avanzada, el estrés repetido puede sobrecargar el corazón, incrementando el riesgo de padecimientos cardiovasculares.

Saltos, ladridos y nerviosismo al volver a casa pueden indicar estrés por separación y afectar la salud del perro. REUTERS/Shir Torem

Por ello, los veterinarios advierten que normalizar estas reacciones como “ternura” puede retrasar la atención de un problema real que, con el tiempo, podría agravarse.

Un error común: despedidas y regresos cargados de emoción

Muchos dueños refuerzan sin saberlo esta ansiedad. Despedidas largas, con caricias y palabras emotivas, así como saludos exagerados al volver, aumentan la sensación de incertidumbre del perro y le hacen percibir la salida como un evento preocupante.

Este patrón provoca que el animal anticipe la ausencia con estrés y viva el regreso como una descarga emocional extrema.

Cambios simples que ayudan a reducir la ansiedad

Los veterinarios recomiendan normalizar las salidas y llegadas. Las despedidas deben ser breves, de apenas unos segundos, y los regresos tranquilos, sin montar escenas ni sobreestimular al perro.

Con el paso de las semanas, estos ajustes ayudan a que el animal entienda que la ausencia de su dueño es algo cotidiano y seguro, lo que se traduce en un comportamiento más calmado y una mejor calidad de vida.

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