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Mujer mayor de 65 años perdió su pensión, de la que dependía económicamente, por empadronar a su hijo en su vivienda como residencia oficial y ahora deberá devolver todo el dinero que ya le habían pagado (430 mil pesos) por superar el límite legal de ingresos familiares

Una decisión que comenzó como un trámite familiar terminó en una deuda impagable para una mujer mayor.

Mujer mayor de 65 años perdió su pensión, de la que dependía económicamente, por empadronar a su hijo en su vivienda como residencia oficial y ahora deberá devolver todo el dinero que ya le habían pagado (430 mil pesos) por superar el límite legal de ingresos familiares

ESPAÑA. — Virtudes, una jubilada española que recibía una pensión no contributiva desde 2015, perdió el apoyo económico y ahora deberá devolver 22 mil 918 euros (alrededor de 430 mil pesos mexicanos, tomando como referencia un tipo de cambio cercano a 18.8 pesos por euro) tras una revisión administrativa.

El caso fue confirmado por el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, que respaldó la resolución previa del Juzgado de lo Social número 1 de Segovia.

La información fue dada a conocer por el medio español Diario AS, con base en la sentencia judicial.

¿Cómo empezó todo?

Virtudes solicitó la pensión no contributiva en 2015. Cumplía con los requisitos: tenía más de 65 años y no contaba con ingresos suficientes.

Este tipo de pensión está diseñada para personas mayores que no cotizaron lo necesario durante su vida laboral. El apoyo ronda los 600 euros mensuales, es decir, unos 11 mil 200 pesos mexicanos al mes.

Durante varios años recibió el beneficio sin problema.

Sin embargo, en 2020 ocurrió un cambio que alteró su situación: su hijo decidió empadronarse en la vivienda de su madre.

Este tipo de pensión está diseñada para personas mayores que no cotizaron lo necesario durante su vida laboral.

¿Por qué el empadronamiento cambió su situación?

En España, para otorgar la pensión no contributiva no solo se consideran los ingresos individuales, sino también los de la unidad familiar, es decir, las personas que viven oficialmente en el mismo domicilio.

En 2023, la Administración de los Servicios de la Junta de Castilla y León realizó una revisión del padrón municipal y detectó que el hijo figuraba como residente en la casa de su madre.

Al sumar los ingresos de ambos, el total superaba el límite legal de aproximadamente 30 mil euros anuales, equivalentes a cerca de 564 mil pesos mexicanos.

Ese fue el punto determinante.

¿Qué decidió la autoridad?

Tras confirmar los datos oficiales, la administración determinó que la jubilada ya no cumplía con los requisitos económicos para recibir la pensión.

La ayuda quedó extinguida.

Además, se le exigió el reintegro de las cantidades cobradas desde que se consideró incumplido el requisito: 22 mil 918 euros (unos 430 mil pesos mexicanos).

El caso llegó hasta el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, que confirmó la obligación de devolver la totalidad del dinero.

Intentó demostrar que su hijo no vivía con ella

Durante el juicio, la mujer sostuvo que su hijo no residía realmente en su domicilio, pese a estar empadronado ahí.

Se presentaron movimientos bancarios y comprobantes de compras como prueba. Sin embargo, el tribunal consideró que esos elementos no eran suficientes para desvirtuar el registro oficial del padrón.

Para la justicia, el empadronamiento es un dato administrativo con peso legal.

Al no poder demostrar que no existía convivencia formal, se mantuvo la resolución.

¿Qué lección deja este caso para las familias?

Aunque se trata de un caso ocurrido en España, la historia conecta con una realidad que muchas familias mexicanas entienden bien: hijos que regresan a casa por motivos económicos, adultos mayores que dependen de apoyos y decisiones administrativas que pueden cambiarlo todo.

En contextos donde muchas personas mayores dependen de programas sociales, cualquier cambio en la situación familiar puede impactar directamente en su estabilidad.

La sentencia confirmó que la jubilada deberá reintegrar los 22 mil 918 euros, es decir, cerca de 430 mil pesos mexicanos.

Ahora deberá devolver todo el dinero

La sentencia confirmó que la jubilada deberá reintegrar los 22 mil 918 euros, es decir, cerca de 430 mil pesos mexicanos.

La pensión quedó cancelada y la devolución es obligatoria.

Una decisión administrativa terminó convirtiéndose en una deuda considerable para una mujer que, durante años, dependió de ese ingreso mensual.

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