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“Destruyó los altares de Baal y profanó un altar pagano, cumpliendo una antigua profecía.”: la vez que un niño de tan solo 7 años se convirtió en monarca en Israel

En tiempos de oscuridad, Dios levantó a un niño para llamar a una nación de vuelta al pacto.

“Destruyó los altares de Baal y profanó un altar pagano, cumpliendo una antigua profecía.”: la vez que un niño de tan solo 7 años se convirtió en monarca en Israel

MÉXICO-. En Judá se levantó un rey de ocho años. No es metáfora, es un hecho que la Biblia relata:

“Cuando Josías comenzó a reinar era de ocho años, y reinó en Jerusalén treinta y un años”

(2 Reyes 22:1, RVR1960).

El contexto era oscuro.

Su abuelo Manasés había institucionalizado la idolatría:

  • Levantó altares a Baal.
  • Adoró “a todo el ejército de los cielos”.
  • Practicó adivinación, hechicería.
  • Colocó una imagen de Asera dentro del Templo (2 Reyes 21).

La Escritura resume su gobierno con gravedad:

“Hizo lo malo ante los ojos de Jehová”

(2 Reyes 21:2, RVR1960).

Imagen hecha con Midjourney

Décadas de corrupción espiritual

Judá estaba espiritualmente contaminada. El culto a Baal, la adoración a Asera y las prácticas ocultistas desplazaron el pacto mosaico.

Teológicamente, como señalan Matthew Henry y el Comentario Bíblico Moody, la idolatría no era solo error religioso, sino ruptura del pacto y rebelión contra la soberanía de Dios.

El pecado sostenido por generaciones acumuló consecuencias nacionales.

El hallazgo que despertó al rey

Durante la restauración del Templo fue hallado el Libro de la Ley.

Al escucharlo, Josías rasgó sus vestiduras y declaró:

“Grande es la ira de Jehová que se ha encendido contra nosotros, por cuanto nuestros padres no escucharon las palabras de este libro”

(2 Reyes 22:13, RVR1960).

Aquí comienza la reforma. La teología bíblica enseña que la verdadera transformación nace cuando la Palabra confronta y el corazón responde con humildad.

Josías entendió que no se trataba solo de política, sino de fidelidad al pacto.

Imagen hecha con Midjourney

Una limpieza radical y profética

Josías destruyó altares paganos, eliminó sacerdotes idólatras y erradicó prácticas ocultistas.

El texto afirma:

“Asimismo barrió Josías a los encantadores, adivinos y terafines, y todas las abominaciones…”

(2 Reyes 23:24, RVR1960).

Uno de los actos más significativos ocurrió en Bet-el.

Allí profanó el altar pagano:

“Y quemó los huesos sobre el altar, y lo profanó, conforme a la palabra de Jehová que había proclamado el varón de Dios”

(2 Reyes 23:16, RVR1960).

Imagen hecha con Midjourney

Este hecho cumplió la profecía anunciada siglos antes:

“He aquí que un hijo nacerá a la casa de David, llamado Josías, el cual sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los lugares altos…”

(1 Reyes 13:2, RVR1960).

Teológicamente, este cumplimiento revela la soberanía absoluta de Dios sobre la historia. Lo anunciado no quedó suspendido en el tiempo; fue ejecutado con precisión. Dios gobierna generaciones.

Imagen hecha con Midjourney

El regreso al pacto: la Pascua restaurada

El punto culminante fue la restauración de la Pascua:

“No había sido hecha tal pascua desde los tiempos en que los jueces gobernaban a Israel”

(2 Reyes 23:22, RVR1960).

Restaurar la Pascua era restaurar la memoria redentora. Era volver al fundamento del pacto.

La Escritura resume su carácter con palabras únicas:

“No hubo otro rey antes de él que se convirtiese a Jehová de todo su corazón, de toda su alma y de todas sus fuerzas…”

(2 Reyes 23:25, RVR1960).

Imagen hecha con Midjourney
Imagen hecha con Midjourney

Una reforma sincera, un juicio irreversible

Aunque Josías fue íntegro, el juicio por los pecados acumulados —especialmente los de Manasés— permanecía (2 Reyes 23:26).

Murió en Meguido enfrentando al faraón Necao (2 Reyes 23:29), y tras su muerte Judá inició su declive hacia el exilio babilónico.

Teológicamente, su historia enseña dos verdades:

  • Dios puede levantar instrumentos sin importar la edad.
  • La obediencia personal no siempre elimina las consecuencias colectivas del pecado acumulado.

Josías demuestra que no fue su niñez lo que transformó a Judá, sino un corazón rendido.

En tiempos de oscuridad, Dios levantó a un niño para llamar a una nación de vuelta al pacto.

"Destruyó los altares de Baal y profanó un altar pagano, cumpliendo una antigua profecía.": la vez que un niño de tan solo 7 años se convirtió en monarca en Israel

Fuentes consultadas

  • Biblia Reina-Valera 1960.
  • 2 Reyes 21–23.
  • 1 Reyes 13.
  • Matthew Henry, Comentario Bíblico Completo.
  • Comentario Bíblico Moody (Antiguo Testamento).

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