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“Era domingo y eran las 4 de la mañana.”: hombre graba a su esposa preparándole lonche sin saber en qué día ni a qué hora estaban

Más allá de lo gracioso del momento, el video abrió una conversación sobre la carga mental, el agotamiento y cómo algunas personas interiorizan tanto sus responsabilidades que incluso el descanso se ve interrumpido.

“Era domingo y eran las 4 de la mañana.”: hombre graba a su esposa preparándole lonche sin saber en qué día ni a qué hora estaban

MÉXICO-. Una escena tan cotidiana como inesperada se volvió viral en redes sociales, luego de que un hombre compartiera el peculiar momento en el que descubrió a su esposa cocinando completamente dormida, impulsada —al parecer— por la inercia de la rutina y las responsabilidades diarias.

El video muestra cómo el esposo se despierta en plena madrugada debido al olor a comida que inundaba la casa.

Intrigado, baja a la cocina y decide grabar lo que ve: su esposa, aún somnolienta, preparándole el lonche como si fuera un día laboral cualquiera.

El diálogo no tardó en robarse la atención de los usuarios.

“¿Y ahora qué haces?”, le pregunta él.

Ella, mientras se talla los ojos, responde con total naturalidad:

“Preparándote tu lonche”.

El esposo insiste:

“Pero hoy es domingo, y son las 4 de la mañana”.

La mujer, visiblemente confundida, solo alcanza a decir:

“¿Qué?”.

Cuando el cuerpo actúa en automático

El momento fue acompañado por un texto insertado en el video que terminó de conectar con miles de personas:

“Cuando ya traes instalado el chip de las responsabilidades ya ni duermes a gusto”.

La frase resonó especialmente entre quienes se identificaron con el cansancio acumulado y la presión constante de cumplir con obligaciones diarias.

La grabación rápidamente se llenó de reacciones y comentarios, muchos de ellos cargados de humor, empatía y hasta reclamos velados.

Entre los más destacados se leen frases como:

“No la conozco pero ojalá el marido haga las cosas bien con ella”, “Yo me quedaba a comer con ella y luego nos volvemos a dormir juntos”, y “Ojalá le pagues el cabello y las uñas”.

Más allá de lo gracioso del momento, el video abrió una conversación sobre la carga mental, el agotamiento y cómo algunas personas interiorizan tanto sus responsabilidades que incluso el descanso se ve interrumpido.

Sin proponérselo, esta escena doméstica se convirtió en un reflejo moderno de la vida adulta y sus automatismos, recordando que, a veces, el cuerpo sigue trabajando incluso cuando la mente aún no despierta.

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