Edición México
Suscríbete
Ed. México

El Imparcial / Lo Curioso / Depresion

Cómo el estrés crónico puede favorecer la depresión, según un nuevo estudio

La depresión afecta a cerca del 6% de los adultos en el mundo y surge de la interacción de factores sociales, psicológicos y biológicos, según la OMS

Cómo el estrés crónico puede favorecer la depresión, según un nuevo estudio

La depresión es un trastorno mental que implica la pérdida del placer o del interés por actividades durante largos periodos de tiempo. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), afecta a cerca del 6% de los adultos a nivel mundial. La misma organización señala que este padecimiento no tiene una sola causa, sino que surge de interacciones complejas entre factores sociales, psicológicos y biológicos.

¿Por qué el estrés es un factor clave?

Desde hace años, distintas investigaciones han sugerido que el estrés, sobre todo cuando es crónico, puede aumentar el riesgo de desarrollar síntomas depresivos. Sin embargo, los mecanismos biológicos que explican esta relación no estaban del todo claros. Entenderlos es relevante porque el estrés forma parte de la vida cotidiana de millones de personas y, en muchos casos, se prolonga en el tiempo.

El formaldehído: una sustancia bajo la lupa

Un equipo de investigación de la Universidad Médica de Wenzhou, la Universidad Médica Capital y otros institutos de China identificó al formaldehído como un factor químico central que conecta el estrés crónico con los síntomas de depresión. El estudio fue publicado en la revista Molecular Psychiatry.

Según los autores, Yiqing Wu, Yonghe Tang y sus colegas, “el formaldehído derivado del estrés promueve la aparición de la depresión”. Este hallazgo aporta una nueva pieza para comprender cómo el estrés sostenido puede traducirse en cambios químicos dentro del cerebro.

¿Qué hace el formaldehído en el cerebro?

El formaldehído es una molécula pequeña y reactiva que se genera como subproducto del metabolismo y de la descomposición del ADN, ARN e histonas. En este estudio, los investigadores observaron que niveles elevados de formaldehído en el cerebro reducen la disponibilidad de neurotransmisores clave.

En específico, disminuyen la serotonina, la dopamina y la melatonina. Estas sustancias, conocidas como monoaminas, participan en la regulación del estado de ánimo, el sueño, la motivación, el apetito y el control de impulsos. Una reducción en sus niveles puede explicar varios de los síntomas asociados con la depresión.

El papel del ácido fólico endógeno

El equipo también analizó el papel del ácido fólico generado por el propio organismo bajo condiciones de estrés. Estudios previos habían relacionado ácidos grasos de cadena corta presentes en el ambiente con la depresión, pero no estaba claro el efecto de los producidos internamente.

Los investigadores señalaron: “Sorprendentemente, la administración de ácido fólico puede causar síntomas depresivos tanto en animales como en humanos, aunque no está claro si el ácido fólico endógeno induce depresión”. Por ello, se enfocaron en estudiar el impacto del ácido fólico generado por el estrés como posible detonante de la producción de formaldehído.

Cómo se realizó el estudio

Para medir el impacto del estrés en el metabolismo cerebral, los científicos utilizaron sondas químicas capaces de detectar con precisión los niveles de formaldehído en ratones y en humanos expuestos a situaciones estresantes.

Describieron su metodología de la siguiente manera: “Se utilizaron infusión aguda e inyección crónica de formaldehído para imitar comportamientos depresivos en ratones sometidos a estrés leve impredecible crónico; la técnica de fijación de parche registró las descargas de CA1 del hipocampo inhibidas por formaldehído, mientras que la espectrometría de masas y la espectrofotometría examinaron la monoamina inactivada por formaldehído”.

El hipocampo y los cambios observados

Uno de los hallazgos centrales se dio en el hipocampo, una región del cerebro relacionada con la memoria, la motivación y la regulación emocional. La acumulación de formaldehído en las neuronas CA1 del hipocampo redujo los niveles extracelulares de monoaminas y afectó la neuroexcitabilidad.

Los investigadores explicaron que el exceso de formaldehído “dañó la estructura CA1 del hipocampo y redujo la neuroexcitabilidad”, lo que se tradujo en cambios conductuales compatibles con cuadros depresivos en los modelos animales.

Evidencia en humanos: un marcador posible

El estudio también comparó los resultados en modelos animales con datos de cerebros humanos. Según Wu, Tang y sus colaboradores, “los pacientes adolescentes con trastorno depresivo mayor mostraron atrofia del CA1 hipocampal y deficiencias de monoaminas, y los niveles sanguíneos de formaldehído predicen la gravedad de la depresión”.

Además, el equipo utilizó análisis metabolómicos a partir de la base de datos MENDA, una enciclopedia metabolómica sobre depresión y ansiedad. Con ello, establecieron una relación entre la presencia de formaldehído y el perfil neurobiológico de personas con estos trastornos.

¿Qué implicaciones tiene este hallazgo?

Para los autores, el formaldehído generado por el estrés podría funcionar como un marcador biológico y un predictor de la intensidad de la depresión. En palabras del equipo: “Estos hallazgos sugieren que el formaldehído derivado del estrés actúa como un desencadenante crítico de la depresión al inactivar las monoaminas y deteriorar el CA1 hipocampal”.

También podría interesarte: Depresión en épocas navideñas: una realidad que no debe ignorarse

Este avance abre la puerta al desarrollo de nuevas estrategias para el diagnóstico y el tratamiento de la depresión. Aunque todavía se requiere más investigación, el estudio aporta una base para pensar en intervenciones que consideren no solo los factores psicológicos y sociales, sino también los procesos químicos que el estrés activa en el cerebro.

Sigue nuestro canal de WhatsApp

Recibe las noticias más importantes del día. Da click aquí

Temas relacionados