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Por qué no es saludable pasar todo el día en la cama, incluso durante las vacaciones, según expertos

Las vacaciones pueden ser un periodo de recuperación real si se combinan momentos de reposo con actividades placenteras y planificadas.

Por qué no es saludable pasar todo el día en la cama, incluso durante las vacaciones, según expertos

Durante las vacaciones, suele asumirse que el bienestar llega al dejar el trabajo y permanecer inactivo. Sin embargo, especialistas en salud mental señalan que este periodo puede aprovecharse mejor si se combina el reposo con actividades placenteras. El descanso no depende solo de “no hacer nada”, sino de usar el tiempo de forma consciente para recuperar energía física y mental.

Lejos de limitarse a quedarse en casa o al ocio pasivo, las vacaciones ofrecen un contexto adecuado para probar formas de descanso activo. Paseos al aire libre, encuentros sociales o tiempo dedicado a intereses personales ayudan a generar una sensación real de desconexión.

Por qué el descanso no es solo dormir o estar acostado

Diversos estudios en psicología y neurociencia muestran que el descanso efectivo no se reduce a dormir más o evitar la actividad. Implica procesos neurológicos que requieren tiempo, cambio de entorno y sensación de seguridad. Si la mente permanece en estado de alerta, el cuerpo no logra recuperarse, incluso durante el receso laboral.

En este punto, los especialistas advierten que “las vacaciones no significan utilizar el tiempo de descanso para estar todo el día acostado o con el celular”. Permanecer inactivo frente a una pantalla puede impedir la restauración mental que se busca.

Qué es el estrés vacacional y por qué aparece

Durante las vacaciones, muchas personas experimentan el llamado “estrés vacacional”. Se trata de una paradoja: en lugar de relajarse, surgen nuevas fuentes de tensión asociadas a cambios de rutina, expectativas familiares, gastos adicionales y compromisos sociales.

Este estrés se manifiesta cuando la agenda se llena de actividades, traslados u obligaciones. En estos casos, el sistema nervioso parasimpático, encargado de la recuperación y la relajación, no se activa por completo. El resultado es cansancio, irritabilidad y dificultad para desconectarse.

La importancia de planificar el descanso

Las investigaciones coinciden en que el descanso efectivo requiere anticipación. No basta con alejarse del trabajo y esperar que el bienestar llegue solo. Planificar actividades con sentido es clave para lograr una recuperación real.

Organizar salidas, programar tiempo para pasatiempos o cambiar de entorno ayuda a reducir el estrés acumulado. El objetivo es encontrar un equilibrio entre actividad y reposo, sin saturar los días ni caer en la inactividad prolongada.

Qué es el descanso activo y cómo aplicarlo

El descanso activo incluye experiencias físicas, sociales y creativas que generan energía en lugar de agotarla. Caminar en la naturaleza, conversar de forma presencial o dedicarse a hobbies son ejemplos de actividades que reducen la ansiedad y prolongan emociones positivas.

Estos periodos de ocio de calidad funcionan como un mecanismo de protección frente al agotamiento. Permiten regular emociones y prepararse mejor para retomar las responsabilidades cotidianas.

Identificar qué actividades sí ayudan a descansar

Para que el descanso sea reparador, es fundamental reconocer qué resulta satisfactorio para cada persona. La evidencia indica que la satisfacción personal influye directamente en la calidad del descanso.

Leer en un entorno cómodo, realizar paseos breves después de actividades intensas o practicar actividades creativas puede generar una sensación de renovación. La clave está en diseñar un esquema propio, sin dejarse llevar por expectativas externas.

Pausas activas y orden del tiempo libre

Planificar pausas activas y momentos de desconexión a lo largo del día evita caer en ciclos de inactividad poco productiva. Seguir un horario flexible, pero definido, ayuda a distribuir mejor la energía y el descanso.

Organizar el tiempo libre de forma proactiva permite priorizar experiencias que aportan bienestar. Así, la planificación se convierte en una herramienta práctica para que las vacaciones cumplan su función.

El reto de la hiperconectividad en vacaciones

En un contexto de disponibilidad constante, las interrupciones digitales dificultan la desconexión real. Frente a este problema, especialistas proponen microacciones sencillas que favorecen la recuperación mental. La psiquiatra Styliani Spyridi compartió varias recomendaciones para aplicar durante el descanso.

Limitar el uso de dispositivos electrónicos

Establecer horarios sin conexión digital reduce la sobrecarga mental. Reservar momentos del día sin celular o computadora facilita la relajación y mejora el descanso nocturno.

Silenciar notificaciones laborales y definir respuestas automáticas de “fuera de oficina” ayuda a marcar límites claros. También se recomienda dejar los dispositivos durante paseos o actividades recreativas para favorecer la atención plena.

Aunque no es necesario eliminar por completo la tecnología, introducir al menos un día sin pantallas durante las vacaciones puede tener efectos positivos en la regulación emocional.

Vacaciones como una oportunidad de recuperación real

Aplicar estas estrategias no requiere cambios drásticos. Son acciones sostenibles que permiten contrarrestar la fatiga mental y digital. Planificar, limitar distracciones y elegir actividades con sentido transforma el receso vacacional en un periodo de recuperación auténtica.

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De este modo, las vacaciones dejan de ser solo una pausa laboral y se convierten en una herramienta útil para proteger la salud mental y emocional.

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