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Rita Patiño: la mujer rarámuri que fue encerrada en un psiquiátrico de EU por esquizofrenia, sólo porque nadie podía entender su lengua

Durante doce largos años, Rita permaneció en el hospital psiquiátrico bajo un diagnóstico erróneo de esquizofrenia, atrapada en un ciclo de medicamentos y confusión, sólo porque nadie comprendía su cultura ni su lengua.

Imágenes tomadas del documental "La mujer de las estrellas y las montañas", de Santiago Esteinou (Piano Producciones).

CIUDAD JUÁREZ, Chihuahua.- En las vastas montañas de la Sierra Tarahumara, en el norte de México, vive una comunidad indígena conocida como los rarámuri, también conocidos como tarahumaras.

Su nombre endónimo, rarámuri, significa “corredores ligeros” y proviene de las palabras rara (pie) y muri (ligero).

La importancia cultural de los rarámuri es profunda y significativa. Estos indígenas han resistido y mantenido su rica tradición, estilo de vida y su lengua a lo largo de los siglos, a pesar de la colonización y la evangelización.

Su fama como corredores de larga distancia ha trascendido fronteras, con su tradición de carreras a pie, conocida como rarájipari, la cual es una parte integral de su cultura.

Sin embargo, detrás de las historias de hazañas en las montañas, se encuentra un relato oscuro y doloroso: el de Rita Patiño, una mujer rarámuri cuya vida tomó un giro inesperado.

El encuentro en tierras desconocidas

Un día soleado, Rita Patiño se aventuró más allá de las colinas familiares. Sus pies ágiles la llevaron a un lugar desconocido, donde las palabras eran extrañas y los rostros ajenos. Los lugareños no entendían su lenguaje, y ella no comprendía el suyo. Sin acceso a un intérprete, Rita fue llevada a un mundo que no entendía.

En el hospital, los médicos se esforzaron por descifrar su condición. Rita no mostraba signos de enfermedad física, pero su comportamiento era “inusual”. La barrera del idioma dificultaba la comunicación.

Sin más opciones, los profesionales de la salud la diagnosticaron erróneamente con esquizofrenia. Rita, atrapada en un sistema que no comprendía su cultura ni su lengua, quedó atrapada en un ciclo de medicamentos y confusión.

Doce años de encierro

Durante doce largos años, Rita Patiño permaneció en el hospital psiquiátrico. Su libertad fue arrebatada, y su voz, silenciada. Las paredes frías y las miradas compasivas se convirtieron en su realidad.

A pesar de su aguda inteligencia y habilidades, Rita fue tratada como una paciente más, sin considerar su identidad cultural.

La lucha por la justicia

Finalmente, un grupo de activistas y defensores de los derechos humanos se enteró de su caso y lucharon incansablemente para liberar a Rita. Se formaron equipos de intérpretes bilingües y se llevaron a cabo evaluaciones exhaustivas.

El diagnóstico original fue cuestionado, y finalmente, Rita Patiño fue liberada.

Después de pasar 12 años en el hospital psiquiátrico, Rita finalmente pudo regresar a la Sierra Tarahumara en 1996, gracias al apoyo legal del equipo que la respaldó. Sin embargo, aunque su liberación debería haber sido motivo de alegría, Rita continuó enfrentando abusos y maltratos.

Los años posteriores estuvieron marcados por secuelas graves causadas por medicamentos mal recetados.

Según el documental “La mujer de Estrellas y Montañas” sobre esta dolorosa historia, dirigido por Santiago Esteinou, Rita nunca logró acceder realmente a la indemnización millonaria que le correspondía por la privación de su libertad en Kansas.

Su sobrina, Juanita, quien fue su principal cuidadora, recibió solo una pequeña cantidad de dinero durante un tiempo, sin conocer el monto real al que tenía derecho.

No obstante, a pesar de las difíciles condiciones familiares y sociales, Juanita se encargó de Rita hasta su fallecimiento en 2018.

La historia de Rita es un recordatorio doloroso de cómo el desconocimiento cultural puede afectar vidas. Su experiencia resalta la importancia de formar intérpretes jurídicos y profesionales de la salud mental que puedan evaluar adecuadamente en el idioma de la persona.

Los derechos lingüísticos son derechos humanos, y es nuestra responsabilidad garantizar que nadie sea privado de su libertad debido a una barrera de idioma.

Rita Patiño, la corredora rarámuri, ahora es un símbolo de resistencia y perseverancia, pero también de la injusticia y la prueba de un sistema roto.

Su lucha plantea reflexiones profundas sobre el escuchar, comprender y proteger a todas las personas, sin importar su lengua o cultura. En un mundo diverso, la empatía y el respeto son nuestras mejores herramientas para construir un futuro más justo y compasivo.

La mujer que cayó del cielo

El dramaturgo Víctor Hugo Rascón Banda retraró la historia de Rita en una obra de teatro titulada “La mujer que cayó del cielo”, donde se abordan los temas sociales y culturales de gran relevacia que rodean este caso.

Publicada en el año 2000, esta pieza teatral se centra en la historia de una tarahumara que llega al estado de Kansas en los Estados Unidos. La sociedad norteamericana la percibe como un espécimen raro, y la obra explora las penalidades y desafíos que enfrenta esta mujer indígena en un contexto ajeno a su cultura y tradiciones.

“La mujer que cayó del cielo” expone de forma brutal una de las problemáticas más vigentes en nuestro país: el rezago social y económico que sufren los pueblos indígenas, así como el desinterés de los aparatos políticos y de la propia sociedad civil por coadyuvar en proveerles de mejores condiciones sociales.

La obra nos invita a reflexionar sobre la marginalización y la lucha por la identidad en un mundo globalizado. Es un poderoso testimonio que nos confronta con realidades sociales y nos impulsa a cuestionar nuestras propias percepciones y prejuicios.

A continuación, te presentamos un video de una muestra teatral de esta magnífica y dolora obra de teatro:

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