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Un día como hoy, 13 de febrero, fallece Ignacio Manuel Altamirano, padre de la literatura mexicana

Esta fue la destacada trayectoria de Ignacio Manuel Altamirano, considerado como “padre de la literatura mexicana”.

Un día como hoy, 13 de febrero, fallece Ignacio Manuel Altamirano, padre de la literatura mexicana

MÉXICO.- El escritor, periodista, político, abogado y diplomático mexicano Ignacio Manuel Altamirano, un día cómo hoy pero de 1893, fallece en la ciudad italiana de San Remo, donde residía desde hace varios años como cónsul de México. Su cuerpo será trasladado a su país natal para recibir los honores correspondientes a su destacada trayectoria.

Altamirano nació el 13 de noviembre de 1834 en Tixtla, Guerrero, en el seno de una familia indígena chontal. Aprendió a leer y a escribir en su pueblo natal y luego continuó sus estudios en Toluca y en la Ciudad de México, donde se graduó como abogado. Fue discípulo del célebre escritor y político Ignacio Ramírez, el Nigromante, y participó activamente en las luchas liberales del siglo XIX, como la revolución de Ayutla, la guerra de Reforma y la resistencia contra la intervención francesa.

Considerado como el "padre de la literatura mexicana".

Como político, ocupó diversos cargos públicos, entre ellos el de diputado, procurador general, ministro de Fomento y cónsul en España, Francia e Italia. Como periodista, fundó y colaboró en varios periódicos y revistas, como El Correo de México, El Renacimiento, El Federalista y El Siglo XIX. Como educador, trabajó como maestro en la Escuela Nacional Preparatoria, la Escuela Superior de Comercio y Administración y la Escuela Nacional de Maestros, y promovió la instrucción primaria gratuita, laica y obligatoria.

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Altamirano y su importante aporte a la literatura mexicana.

Pero fue como escritor donde Altamirano alcanzó su mayor reconocimiento y trascendencia. Considerado el padre de la literatura mexicana, Altamirano cultivó diversos géneros literarios, como la poesía, el cuento, la novela, el ensayo, la crónica y el teatro. Sus obras reflejan su amor por la patria, su interés por la historia y la cultura nacional, su defensa de los valores liberales y su sensibilidad por las costumbres y los paisajes de su tierra.

Entre sus obras más importantes se encuentran: Clemencia (1869), considerada la primera novela moderna de México; El Zarco (1869), una novela histórica ambientada en la época de la intervención francesa; La Navidad en las montañas (1871), un relato navideño que exalta la identidad mexicana; Antonia (1872), una novela sentimental que retrata la vida de la clase media; Rimas (1880), una colección de poemas líricos y patrióticos; y Paisajes y leyendas, tradiciones y costumbres de México (1986), una obra póstuma que recoge sus impresiones sobre el territorio nacional.

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Altamirano fue también un crítico literario que impulsó el desarrollo de las letras mexicanas y el surgimiento de nuevos talentos. Fue mentor de escritores como Manuel Acuña, Juan de Dios Peza, Luis G. Urbina y Amado Nervo, entre otros. Su influencia se extendió más allá de las fronteras de México y fue admirado por autores como Rubén Darío, José Martí y José Enrique Rodó.

Con su muerte, México perdió a uno de sus más ilustres hijos, a un hombre que dedicó su vida a la causa de la libertad, la educación y la cultura. Su legado literario permanecerá como un testimonio de su genio y de su pasión por su patria.

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