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Hallan fósil de un tiranosaurio con la última cena en perfecto estado de conservación en el estómago

Según una reciente investigación publicada en la revista Science Advances, las patas traseras de dos crías de dinosaurio, identificadas como Citipes elegans, fueron encontradas dentro de la cavidad estomacal del tiranosaurio, proporcionando así una visión única de su dieta

Hallan fósil de un tiranosaurio con la última cena en perfecto estado de conservación en el estómago

CANADÁ.- Un emocionante hallazgo en el Parque Provincial de Dinosaurios de Alberta ha dejado a los científicos boquiabiertos: el fósil de un joven Gorgosaurus libratus, un pariente del famoso T. rex, revela la última comida del depredador en perfecto estado de conservación. Según una reciente investigación publicada en la revista Science Advances, las patas traseras de dos crías de dinosaurio, identificadas como Citipes elegans, fueron encontradas dentro de la cavidad estomacal del tiranosaurio, proporcionando así una visión única de su dieta.

La coautora principal del estudio, Darla Zelenitsky, paleontóloga y profesora asociada de la Universidad de Calgary, describe la importancia del descubrimiento, destacando que los restos de las tripas de dinosaurios son extremadamente raros en el registro fósil, y esta es la primera vez que se ha encontrado el contenido del estómago de un tiranosaurio. El fósil, encontrado en 2009, pertenece a un Gorgosaurus libratus juvenil que medía aproximadamente 13 pies de largo y pesaba alrededor de 772 libras en el momento de su muerte, siendo un ejemplar de entre 5 y 7 años.

Lo más intrigante es la selectividad del joven tiranosaurio con respecto a su alimentación. Según Zelenitsky, este adolescente devorador solo se alimentaba de las extremidades traseras de los Citipes elegans, revelando así un patrón dietético hasta ahora desconocido en grandes dinosaurios depredadores. Se cree que el Gorgosaurus libratus joven cazó y se alimentó de ambos dinosaurios en momentos diferentes, arrancando solo las patas traseras y dejando el resto de los cadáveres.

El descubrimiento también arroja luz sobre la evolución del apetito de los tiranosaurios a lo largo de su vida. Los científicos sugieren que los tiranosaurios juveniles, como el Gorgosaurus libratus en cuestión, tenían dietas diferentes a las de los adultos completamente desarrollados, adaptándose a presas más pequeñas y veloces. Este cambio en la dieta se correlaciona con el desarrollo físico del depredador, ya que los jóvenes no tenían la fuerza de mordida suficiente para abordar presas más grandes.

La paleoecóloga Kat Schroeder, investigadora postdoctoral en la Universidad de Yale, destaca la importancia del hallazgo al afirmar que este fósil proporciona la primera evidencia clara de un patrón dietético sospechado desde hace mucho tiempo entre los grandes dinosaurios depredadores. Schroeder subraya que los tiranosaurios jóvenes llenaron un nicho en el ecosistema al cazar presas pequeñas y medianas, explicando así la relativa rareza de esqueletos juveniles de tiranosaurios en el registro fósil.

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